
“Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar…”, sonó con fuerza en la Copa del Mundo de Qatar, un hit que atravesó a la Argentina y que se convirtió en el himno triunfalista del 2022. Resuelto el lastre de Manuel Adorni, que sumergió al Gobierno durante más de tres meses en su peor crisis política, en Casa Rosada también se volvieron a ilusionar. “Cambió el clima, no hay dudas”, corroboró un ministro este viernes, en la previa del partido contra Suiza.
En pleno mundial, Javier Milei recuperó el control de la agenda política, se estabilizó en la consideración de la opinión pública y la maquinaria oficial está ahora enfocada en el plan de reelección presidencial y en la necesidad de capitalizar una agenda económica que, según Luis Caputo, “Toto”, debería empezar a dar réditos, a contramano de algunos de los principales indicadores que dan cuenta de que a la actividad aún le cuesta mostrar signos sostenidos de repunte. Así lo explicó el ministro el miércoles, en la reunión de la mesa política que exhibió el dominio total de Karina Milei, el protagonismo de Diego Santilli y el debut de Fabián Fernández, un funcionario que, según fuentes oficiales, desembarcó en el gobierno de la mano de la Secretaria General con una misión que, por ahora, parece haber dado sus frutos: ordenar el relato con la política.
“Todo debería llegar mejor de lo que está a las elecciones”, dijo en estas horas un integrante de la mesa política.
Existen, en ese sentido, una serie de negociaciones, variables y definiciones que deberían empezar a aclarar, o no, el escenario pre-electoral del próximo semestre, una vez finalizada la copa del mundo.

PASO sí, PASO no. “Estamos bien, confiamos en que tenemos los votos para suspender las primarias”, se ilusionaron el viernes desde el despacho del jefe de Gabinete que pasó por su oficina de Casa Rosada para ordenar papeles, leer documentos y diagramar la agenda de los próximos meses.
El miércoles, en la reunión de la mesa política que se extendió por unas tres horas, la cúpula del gobierno -sin el Presidente, que volvió a ratificar públicamente que no le interesan los detalles de la estrategia electoral- confirmó que, una vez terminado el Mundial, entre julio y agosto, enviará al Congreso el paquete de leyes electorales, prioritario para el intento de reelección, por fuera de la batería de proyectos que sí despiertan el interés de Milei, como la reforma de la carta orgánica del Banco Central, la inviolabilidad de la propiedad privada o el Súper RIGI que se discute en el Senado y que podría sufrir modificaciones impulsadas por popes de la industria metalmecánica.

La suspensión de las primarias -la eliminación es una variable que se dejó de tener en cuenta- necesita mayorías especiales, y concentra buena parte de la atención de Santilli, enfrascado en negociaciones con gobernadores, con el PRO y la UCR. Según el Gobierno, en esos espacios querían llevar la discusión más cerca del próximo año, y atarla a eventuales acuerdos electorales. Algo similar planteó Patricia Bullrich, cuyos movimientos en el Senado siguen siendo observados con cautela por la cúpula libertaria. En esas conversaciones surgió, como mecanismo de garantía, la posibilidad de habilitar listas colectoras. Esa negociación es la que este fin de semana lucía aún empantanada, a pesar del entusiasmo oficial.
Hay diversos motivos que explican ese pantano, centrados principalmente en la estrategia electoral que vincula a la Casa Rosada con los gobernadores. Pero existe un denominador común que atraviesa ese vínculo y que el ministro coordinador intenta revertir en su nuevo rol: la desconfianza de los jefes provinciales con el gobierno nacional. Es decir, la espalda que el jefe de Gabinete pueda tener para cumplir acuerdos.
En el interior están cansados de las promesas incumplidas, fastidiados con el sistema de toma de decisiones del Ejecutivo y el liderazgo de Milei. Solo un ejemplo: el miércoles por la noche, en la vigilia del 9 de Julio, y tras la foto de los 13 gobernadores, el Presidente ni siquiera les agradeció a los jefes provinciales por haberse acercado a Tucumán para esa puesta en escena, mucho menos les preguntó por sus necesidades. Nada. Su publicitado plan reformista lo abstrae de la realidad. Sí lo hizo Santilli, un especialista en la administración de las relaciones humanas, validado como interlocutor central con las provincias.
El gobierno no quiere elecciones primarias. El recuerdo fresco de las PASO del 2019, que dinamitaron el programa económico y financiero de la administración de Cambiemos, podría explicar una de las motivaciones que llevaron a Milei a intentar suspender esa instancia electoral por segunda vez desde que se implementaron, durante el kirchnerismo. La variable del “gasto electoral” es solo una excusa pour la galerie. La explicación principal, sin embargo, está vinculada con la oferta, no solo de la oposición peronista, si no también de la centroderecha o de cualquier intento de centro. En ese contexto, Mauricio Macri puede tener un rol relevante por su influencia en los votos del PRO en el Congreso. Pero ese posicionamiento puede tener repercusiones directas en la vida partidaria del PRO.
¿Macri vs. Macri? La Copa del Mundo y la participación del ex presidente en el certamen por su función como titular de la Fundación FIFA ayudaron a disimular un poco el quiebre en la relación con el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, dañada seriamente desde las elecciones del año pasado.

“Acá hay un problema: Mauricio quiere cagarlo a Jorge, y nosotros no podemos meternos en eso”, aseguró, sin matices, un alto dirigente libertario. En Casa Rosada están convencidos de que la decisión del PRO de apoyar o no la suspensión de las primarias está íntimamente vinculada con el futuro de CABA, y la intención del expresidente de obtener garantías que le permitan certificar una estrategia clara por parte de LLA en el distrito que el PRO gobierna desde hace 19 años.
Fernando de Andreis, que también viajó al Mundial para algunos partidos, es uno de los negociadores por parte del jefe del PRO: ¿Macri -Mauricio- lo impulsa como potencial candidato en la capital? La continuidad de ese espacio en la capital tal vez sea la mayor obsesión de Macri por fuera de sus hobbies o sus proyectos político-futbolísticos. El enfrentamiento público por el caso Adorni entre la Casa Rosada y el ex presidente parece haberse enfriado, pero la ruptura del vínculo con Milei impactó evidentemente en la opinión pública: según un estudio de CasaTres, de Mora Jozami, un 7% de los argentinos considera que Macri es el “líder de la oposición”, por encima de Sergio Massa o de Miriam Bregman. Dos años atrás, solo el 2% lo situaba en ese rol.
En las últimas semanas, desde el gobierno porteño se buscó instalar de manera insistente que Jorge Macri había avanzado varios casilleros en su vínculo con el Gobierno y que incluso se habían acercado posiciones para alcanzar un acuerdo electoral de cara al 2027. Esas versiones cayeron pésimo en Casa Rosada, en particular en Karina Milei, que ordenó armar el próximo jueves un encuentro en su despacho con los legisladores de LLA de la Ciudad y equipos técnicos para instalar que, al menos por ahora, no existe tal acuerdo. Es un dolor de cabeza para Daniel Angelici, “El Tano”, al que algunos dirigentes con sorna lo llaman “el verdadero jefe de gobierno”, y que tiene que mediar no solo entre los primos Macri si no también con sus amigos y socios de La Libertad Avanza.
En el Gobierno creció en la última semana la premisa de que, en caso de alcanzar un acuerdo con el PRO en la Ciudad, debería cerrarse con el expresidente: “¿Qué nos puede dar Jorge a cambio?“. Esa hipótesis arroja una inquietud cada vez menos solapada en el partido amarillo: ¿El proyecto de Mauricio Macri para el 2027 es el mismo que el de su primo Jorge?

Oferta opositora. Algo similar se preguntan en el círculo rojo pero en virtud de Bullrich: ¿Su proyecto es el mismo que el de los hermanos Milei? “Ella quiere ser presidente”, ratificaron colaboradores de la jefa el bloque de LLA en el Senado. Son los mismos que creen que, con Milei competitivo, ese plan es inviable.
Es una inquietud cada vez más insistente entre el establishment empresario y político que apoya los trazos gruesos del programa económico de Milei pero está desencantado de su conducción política, y con cierto desasosiego porque no existe hasta el momento el “efecto derrame” que propicia el gobierno. En especial, en la industria y la construcción, dos sectores generadores de empleo: desde agosto del 2023 a abril de este año, ambos sectores registraron una caída del 8,2% y el 23,9%, respectivamente, según el último informe de la consultora Sistémica.
Esa crisis en la industria es la que, por ejemplo, impulsa al empresario Jorge Brito a analizar una posible postulación con eje en un perfil bien productivo: una potencial candidatura del banquero, que avisó a su entorno que terminaría por dilucidar su furuto una vez que pase la Copa del Mundo, es mirada con atención por un sector del círculo rojo. Emilio Monzó, uno de sus principales impulsores, trabaja en ese proyecto desde hace meses. Ya se empezaron a reclutar equipos y hay dirigentes en la búsqueda de un consultor que oriente esa potencial campaña. “Lo veo decidido, esperando que pase el Mundial: hasta hoy tiene la decisión tomada”, resaltó en la semana un hombre cercano. Al empresario lo convencieron de explorar una alternativa de centro, una especie de revival de Juntos por el Cambio pero con sectores del peronismo incluidos. “Hoy la polarización es más dogmática, entre ‘Cristina Libre’ o Milei. Antes, las polarizaciones abarcaban algo de la opción de centro, hoy no, es todo más extremo, es decir, hay más agua en la pecera para ir a buscar”, explicó un operador del banquero.
Para el establishment, la fantasía de un sprint final entre Milei y Brito, apuntalado este último por sectores peronistas, es un escenario por ahora de ficción que entusiasma. “Si el peronismo va con un candidato banquero que atiende en una torre de Puerto Madero avanzamos mil casilleros”, fantaseó un empresario energético.
El proyecto Brito alertó a parte del sistema político. Hasta Macri se interesó por él: en conversaciones con amigos, el ex presidente lo presentó como una opción. Trascendió, incluso, algún reparo por parte de Massa, históricamente cercano al padre del empresario, al que en su entorno aún le achacan ganas de desquitarse con una nueva candidatura presidencial en el 2027. “Brito va por otro andarivel: Sergio va a volver a jugar a ser el candidato de Cristina Kirchner”, abundó un operador que habla seguido con el ex ministro. Es difícil prever los movimientos del tigrense, pero lo cierto es que el vínculo con la ex presidenta se mantiene intacto. Es más: un dirigente que la visitó en San José 1111 hace varias semanas salió con la impresión de que ella podría volver a inclinarse por el ex candidato presidencial el año próximo.
Si la irreversible interna entre el cristinismo y Axel Kicillof se agudizó durante el Mundial, nada hace prever de que vaya a resolverse una vez finalizada la Copa. Más bien, lo contrario. El gobernador sigue en su posición de no contestar a los cada vez más crudos reclamos por parte de La Cámpora: el último, en boca de Facundo Tignanelli, mano derecha de Máximo Kirchner, que lo comparó con Augusto Timoteo Vandor, el lider sindical que proclamó en su momento un “peronismo sin Perón” antes de ser asesinado por movimientos guerrilleros.

Entre los puntos a resolver por parte de Kicillof el próximo semestre que determinará el nivel de autonomía con el cristinismo se destaca el cronograma electoral de la provincia de Buenos Aires, crucial para la supervivencia del peronismo en ese distrito clave en el que tiene su mayor caudal el kirchnerismo. La unificación o el desdoblamiento del calendario podría terminar por quebrar la relación entre esos sectores en pugna: fue uno de los puntos de mayor fisura el año pasado, que terminó con el triunfo del peronismo en septiembre. Más allá de la fijación de la fecha, para el kirchnerismo es trascendental retener la provincia de Buenos Aires: allí reside la principal fuente de financiamiento del proyecto.
Elecciones y economía. Esa decisión es seguida con especial atención por la Casa Rosada, y en particular por el jefe de Gabinete, que ya puso a trabajar a todos sus equipos, operadores y dirigentes detrás del proyecto “Santilli gobernador”, más allá de que el ministro piensa retrasar lo más posible, hacia fin de año, el anuncio de su eventual candidatura.

No solo por la evolución del programa económico, que en el caso del Gran Buenos Aires tiene su mayor impacto negativo: la industria manufacturera, que concentra el 40% de los establecimientos bonaerenses, opera con 4 de cada 10 máquinas paradas y se cerraron 6.211 empresas desde el inicio de la gestión de LLA, según datos oficiales recopilados por el CEPA en su último informe de junio.
La actividad económica es un serrucho. El miércoles, en la reunión de mesa política, el ministro Caputo ponderó el crecimiento de la construcción de mayo del 4,1% respecto al mismo mes del 2025, según el INDEC, y vaticinó que debería empezar a percibirse hacia adelante un repunte de la actividad. Está por verse si hay, o no, un envión del crédito que empuje la economía real. El Gobierno, mientras tanto, se concentra en mantener el dólar estable: el teorema “Álvarez Agis”. Esta semana, por lo pronto, el índice de precios al consumidor podría situarse por debajo del 2%, una excelente noticia, de corroborarse, en la última semana de mundial. Sin embargo, el mismo INDEC que resaltó una recuperación de la construcción publicó en simultáneo una retracción de la producción industrial manufacturera del 5,7% en relación a mayo del año pasado.
La evolución de la economía para cuando termine la Copa del Mundo es tan relevante para el proyecto de reelección de Milei como el progreso de la feroz disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, asesor estrella del presidente, que contamina algunas áreas de la gestión libertaria que siguen bajo tensión desde que la Secretaria General se hizo con el control del Ministerio de Justicia al que, en broma, han empezado a llamarlo en el círculo rojo “el ministerio de los pliegos”. Pero esa pelea también tiene ramificaciones hacia adentro de cada bando. La salida reciente e inesperada de Guido Giana como viceministro de Mario Lugones en Salud dio curso a una serie de fuertes trascendidos en Las Fuerzas del Cielo y en operadores que circulan en los márgenes de esa agrupación. El vínculo entre el ministro y Carlos Zamparolo, hombre fuerte del PAMI, atraviesa, según las fuentes, serias turbulencias. La gestión operativa y financiera del PAMI, en tanto, está expuesta a sacudones intensos que pueden llevar a una crisis inminente.

Giana fue reemplazado por Rodrigo Sbarra, cercano a Caputo: el funcionario se hizo famoso durante el gobierno de Cambiemos por la aparición de un sobre con USD10.000 en su escritorio del entonces Ministerio de la Producción por el que fue investigado por lavado de dinero y sobreseído en el 2023. Resuelto ese expediente, el flamante viceministro de Salud volvió a ser taquillero hace poco más de un mes atrás: festejó su casamiento con una fiesta imponente en Exaltación de la Cruz y una lista de invitados envidiable incluso para cualquier exponente top de la casta.
