
La vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, protagonizaron un durísimo cruce por WhatsApp a raíz del intento de la titular de la Cámara alta de postergar la sesión convocada para este mediodía, en la que el oficialismo buscará debatir el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, conocido como ley de tierras. El áspero intercambio ocurrió ayer, trascendió públicamente este jueves y volvió a dejar expuesta la confrontación abierta entre Villarruel y el gobierno de Javier Milei.
El diálogo fue confirmado a Infobae a través de fuentes con conocimiento de la conversación. Según pudo reconstruir este medio, el origen de la discusión fue el intento de la vicepresidenta de suspender la sesión prevista para este jueves. Bullrich rechazó esa posibilidad y defendió la decisión de avanzar con el tratamiento de una iniciativa que la Casa Rosada considera estratégica dentro de su agenda de reformas.
La primera referencia de Villarruel fue al triunfo de la Selección argentina frente a Inglaterra, que clasificó al equipo nacional a la final del Mundial. “¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial?”, planteó la vicepresidenta. Bullrich respondió que la reunión podía realizarse “para festejarlo”. Sin embargo, el intercambio abandonó rápidamente el argumento futbolístico y pasó al verdadero motivo del desacuerdo: el contenido del proyecto que el Senado debatirá este jueves.
Villarruel cuestionó con dureza la iniciativa y, en especial, el capítulo referido al régimen de tierras rurales. Según la reconstrucción del intercambio, sostuvo que la ley implicaba “vender el país”, calificó de “indignante” el apartado sobre las tierras y acusó al oficialismo de no darle importancia a la “integridad territorial”. Más adelante afirmó que el Gobierno vive “en Narnia”, mientras “cierran pymes todos los días” y “la gente no tiene para comer”, y sostuvo que el oficialismo pretende “rifar” la Argentina.
Bullrich defendió el proyecto durante toda la conversación. La jefa del bloque oficialista respondió que la iniciativa busca “cambiar el país”, negó que implique la venta de tierras argentinas y sostuvo que el objetivo es promover el desarrollo. A medida que la discusión escaló, también elevó el tono político y personal. En uno de los pasajes más tensos del intercambio le sugirió a Villarruel que, si estaba en desacuerdo con el rumbo del Gobierno, debía renunciar.
La vicepresidenta respondió reivindicando la legitimidad de su cargo. Recordó que ella también había sido elegida por el voto popular y acusó a Bullrich de impulsar la ley “por obsecuente”. Después llegaron las descalificaciones personales. Villarruel le reprochó haber “llegado tarde” al espacio político y le dijo que fuera a “chuparle las medias a Karina Milei“, en referencia a la secretaria general de la Presidencia. Bullrich contestó que ese episodio podía marcar “el comienzo y fin de una corta vida política”. La conversación terminó con nuevos agravios cruzados: Villarruel la calificó de “parásito” y parte de “la casta”, mientras Bullrich le respondió que nunca había pensado que fuera “tan mal educada”.
Más allá del tono del intercambio, el episodio volvió a reflejar una diferencia política de fondo entre la vicepresidenta y la Casa Rosada respecto de una de las leyes que el Gobierno considera prioritarias.
En el Ejecutivo rechazan la interpretación de Villarruel sobre el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Según explican fuentes oficiales, la iniciativa no habilita que Estados extranjeros compren tierras rurales argentinas. Por el contrario, sostienen que mantiene una prohibición absoluta para ese tipo de adquisiciones, establece un doble mecanismo de control —por parte de la provincia y del Poder Ejecutivo Nacional— cuando intervienen empresas con participación estatal extranjera y conserva el régimen especial vigente para las zonas de seguridad de frontera.
El argumento oficial es que la reforma diferencia la inversión privada de los intereses de otros Estados y que fortalece los controles allí donde consideran que puede existir un riesgo para la soberanía nacional. En el Gobierno afirman que la ley no flexibiliza la protección territorial, sino que la hace “más precisa, más federal y más firme”.
La posición de Villarruel es distinta. La vicepresidenta entiende que el proyecto elimina restricciones vigentes y facilita la adquisición de tierras por parte de extranjeros, razón por la cual se opuso a que el Senado avanzara con su tratamiento.
En la Casa Rosada hay otro elemento que profundizó el malestar. Funcionarios con participación en la estrategia parlamentaria interpretan que la postura asumida por Villarruel terminó coincidiendo con la resistencia que desde hace meses vienen planteando Unión por la Patria y otros bloques opositores para demorar el tratamiento de la iniciativa. Esa lectura alimentó el enojo del oficialismo, que considera la media sanción de la ley como uno de los objetivos centrales de la sesión convocada para este mediodía.

El episodio también volvió a dejar al descubierto el deterioro de la relación política entre Villarruel y el Gobierno. La vicepresidenta mantiene desde hace más de dos años un vínculo prácticamente roto con Milei y quedó completamente al margen de las principales decisiones políticas del Poder Ejecutivo. La relación con Karina Milei, además, atraviesa su peor momento y desde hace tiempo dejó de existir cualquier canal de diálogo fluido entre ambas.
En ese contexto, Bullrich se convirtió en una de las principales interlocutoras parlamentarias de la Casa Rosada y en la responsable de conducir la estrategia oficialista en el Senado. El enfrentamiento conocido este jueves terminó mostrando que las diferencias entre la vicepresidenta y el Gobierno ya no se limitan a cuestiones de funcionamiento institucional o distribución de poder, sino que alcanzan el contenido de proyectos considerados estratégicos por el Presidente.
Con ese escenario de fondo, el Senado se reunirá este mediodía para intentar darle media sanción a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El oficialismo confía en reunir el quórum necesario para abrir la sesión y avanzar con una iniciativa que, incluso antes de comenzar el debate, ya provocó uno de los enfrentamientos internos más duros desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Los chats entre Villarruel y Bullrich
— Victoria Villarruel: “Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial”.
— Patricia Bullrich: “Para festejarlo”.
— VV: “Para vender el país. Nadie quiere festejar en el Senado. Que cada senador lo festeje en su provincia, con su familia, no votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”.
— PB: “Para vos. Para nosotros cambiar el país es el desafío”.
— VV: “Y lo cambiás vendiendo tierras. Cómo se nota que la integridad territorial no les importa nada”.
— PB: “Ni se venden tierras. Se desarrolla el país”.
— VV: “No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia. La gente no tiene para comer. Están endeudados. Vayan a los pueblos en vez de digitar todo desde un despacho”.
— PB: “Yo estoy bien en la realidad. Y los argentinos quieren progresar, no ser más subdesarrollados, populistas, pobres. Cuántos kirchneristas habrán ido al Mundial”.
— VV: “Uds. nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina. Preguntale a Viola, que se debe haber encontrado con ellos allá”.
— PB: “Si no te gusta, renunciá. Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”.
— VV: “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo. Lo que escribo es la realidad de la ley que vos estás empujando por obsecuente”.
— PB: “A mí me votaron 6.600.000 y después el 51% de la Ciudad”.
— VV: “Bueno, buena suerte, llegaste tarde y te querés venir a hacer la viva. Andá a chuparle las medias a Karina”.
— PB: “¡Chau! Chau, comienzo y fin de una corta vida política”.
— VV: “Problema mío. Ser un parásito y casta como vos no es mi ejemplo de vida. Chau”.
— PB: “Perdón, estaba festejando. Pero los buenos, como Messi, somos capaces de jugar muchos mundiales. Y para tu récord, nunca pensé que eras tan mal educada”.
