“Vamos a acelerar con todo”: el objetivo del Gobierno por las reformas y la agenda electoral de cara al 2027

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Javier Milei durante la última ceremonia en honor a las víctimas de la guerra de 1982 entre Gran Bretaña y Argentina en las Islas Malvinas. Foto: REUTERS

“Ahora se va a reanudar todo. Van a ser semanas intensas en las que vamos a acelerar con todo”, auguran desde uno de los despachos más influyentes del Gobierno. La Casa Rosada tiene previsto incrementar el ritmo de las sesiones y, de ser posible, espera que haya un paquete de reformas o normativa con media sanción por semana. No es menor. La costumbre indica que en los años electorales el ritmo legislativo merma significativamente, por lo que esta es la ventana como para impulsar los asuntos prioritarios para Javier Milei.

Es por ese motivo que el Presidente se apuró en los últimos días en presentar su reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). La considera una herramienta que debe quedar a posteriori y, al mismo tiempo, la utiliza para anclar expectativas en el mercado: tanto por el contenido de esta normativa como por lo que implica en términos políticos en esta coyuntura. Y es que en la mesa política del Gobierno interpretan que es una instancia preliminar para sondear apoyos de cara a la reforma política.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto reanudar su agenda con gobernadores en las primeras semanas de agosto. Comenzará este lunes en Chaco por un encuentro de seguridad y para evaluar los efectos que podría causar El Niño al que también asistirán Karina Milei y la ministra Alejandra Monteoliva. Allí los esperarán el mandatario local, Leandro Zdero, y el correntino Juan Pablo Valdés. Aunque el encuentro contemplaba la presencia de las provincias del Norte Grande, ni el formoseño Gildo Insfrán ni el misionero Hugo Passalacqua dirán presente.

No es casual que se especule con la posibilidad de que vaya el armador nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem, que planea hacer un acuerdo electoral con los dos primeros distritos y competir en los otros dos. De hecho, hubo una fuerte avanzada la semana pasada por parte del diputado Diego Hartfield sobre el oficialismo misionero y, al mismo tiempo, LLA provincial presentará su propia Escuela de Dirigentes para hacer cantera y formar cuadros para los próximos comicios.

En ese plano, Santilli se encuentra en la misión para captar adhesiones de gobernadores. Todavía no decidió si irá a encontrarse en los próximos días con los gobernadores de Santiago del Estero, Elías Suárez, y de Catamarca, Raúl Jalil, para presentar el Acueducto Albigasta. El jefe de Gabinete podría ir con el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque de ser necesario, podrían armar ese encuentro en Buenos Aires.

Son partes puntuales de un mecanismo complejo de negociaciones en las que el Gobierno decide sus objetivos presentes (las reformas) y los futuros (el cálculo electoral). Ninguno está escindido del otro. El tiempo apremia y es por ese mismo motivo que hay quienes piensan que en las próximas semanas se van a cerrar acuerdos con varias provincias. “Va a haber de todo, coaliciones en las mismas provincias, competencia controlada y hasta candidatos muletos [testimoniales] para que algunos gobernadores se queden tranquilos de que van a reelegir”, afirmó uno de los operadores libertarios que está negociando.

Hay quienes dentro del Gobierno comienzan a asegurar que las conversaciones podrían desembocar en la eliminación de la obligatoriedad, configurando las PAS (Primarias, Abiertas y Simultáneas). Los alfiles que conversan con el Presidente afirman que el pedido explícito fue que esa instancia electoral directamente no esté, tanto por el costo económico como por la incertidumbre que eso le agrega a todo el año calendario.

El renacer nacionalista y el debate clave

Mientras tanto, en el presente se vive una suerte de revival en el sentir nacionalista. En particular, a partir del partido entre Argentina e Inglaterra por las semifinales del Mundial. El reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas se hizo canon tanto en redes sociales como en publicidades y en los discursos públicos realizados por la dirigencia política.

En todo este marco nacionalista que se vive, el oficialismo publicó la semana pasada un llamativo DNU para poder expulsar o no permitirle el ingreso a personas extranjeras que hayan emitido mensajes de odio contra la Argentina o sus símbolos, visto como una respuesta a la denominada “campaña antiargentina”. El comunicado que se usó para anunciar aquella medida fue el más likeado de todos los que publicó la Oficina del Presidente (OPRA).

Aun así, los mismos estrategas políticos del oficialismo afirman que el discurso nacionalista no es el principal estandarte del Gobierno. Algo que sí parece ser representativo para la vicepresidenta Victoria Villarruel. La dirigente realizó un comentario cuestionando las facultades mentales de su excompañero de fórmula, siendo respondida por Santilli, quien le pidió que renuncie a su cargo.

Victoria Villarruel en la sesión ordinaria del Senado de la Nación, el 16 de julio de 2026, en Buenos Aires; Argentina. (Fotos: Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)

“Ella viaja a las provincias y la reciben de una forma que nunca pasaría con Milei o sus ministros”, aseguran cerca suyo. Lo cierto es que la titular del Senado afirma rotundamente que quiere seguir en política. Al respecto de su diferenciación de los libertarios, elaboran la siguiente línea: “Hay dos formas de ser nacionalista, amando lo nacional u odiando lo extranjero”. La referencia de esto último es al respecto del DNU sobre inmigración.

Si hay un debate que esta semana va a atravesar la discusión de lo nacional -tanto de parte del oficialismo como desde la oposición- es la Ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada. En el oficialismo marcan que podría haber movilizaciones similares a los que ocurrieron en el último debate de la reforma de Modernización Laboral, pero que eso no implicará algún tipo de complicación por los votos.

Si hay algo que Villarruel no apoya son algunos términos de la llamada Ley de Tierras. Por eso tratan de asegurarse que ningún apartado de la normativa salga en empate porque en el bloque de La Libertad Avanza en el Senado avisan: “De poder hacerlo, rechaza. Ya avisó”.

La ruta marítima por las Islas Malvinas que preocupa al Gobierno

Volviendo a la cuestión por la reivindicación soberana de las Islas, será cuestión de esperar si ese reclamo persistente en la agenda pública se mantiene igual de consistente como en la actualidad. También si se traduce en una mayor interiorización por parte de la población sobre la historia del conflicto y las actuales diatribas que acontecen mientras se desarrolla el reclamo soberano.

Y es que sigue habiendo movimientos inquietantes alrededor de las Islas, en ocasiones desapercibidos por el público general. Una semana atrás, el sitio Portal Portuario publicó un artículo que informaba que una empresa de Chile, Easter Island Naviera, evalúa abrir una nueva ruta marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas.

Representantes de la compañía visitaron recientemente el archipiélago, donde mantuvieron reuniones con empresas locales y la cámara de comercio del gobierno ilegítimo con la intención de establecer un servicio logístico mensual entre Punta Arenas y las islas. El gerente de proyectos estratégicos de la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), Sam Cockwell, confirmó el interés por ese proyecto.

La noticia llegó al Congreso argentino días después. El diputado nacional (Unión por la Patria-Tierra del Fuego), Jorge Neri Araujo Hernández, publicó un proyecto de Declaración para repudiar esa iniciativa y pedirle a la Cancillería Argentina gestiones con el gobierno de Chile al sostener que la apertura de una nueva conexión marítima reduciría el “costo colonial” de la ocupación británica, dado que “cuanto mayor sea la rentabilidad económica y de autosuficiencia logística del enclave implantado en las Islas Malvinas, menores serán los incentivos para que la potencia ocupante procure una solución negociada”, marcando que este hecho comercial no resulta neutro.

El proyecto de Declaración por los movimientos de una empresa naviera en las Islas Malvinas

Se trata de un asunto que viene siendo seguido de cerca por dos fuentes de relevancia al interior del oficialismo. Uno de ellos -quien alegó estar “preocupado”- llegó a consultar con la Cancillería para entender el trasfondo del hecho y recibió como respuesta que estaban al tanto de la cuestión.

Infobae consultó con voceros oficiales de la Cancillería Argentina y con la Embajada Argentina en Chile sobre si existieron gestiones al respecto de este episodio o para dar alguna lectura sobre el hecho, pero no recibió respuestas hasta el momento de la publicación de este artículo.

Cancillería está en tema. Pero no deja de ser una mala noticia todo este hecho que, en realidad, viene desde hace años. No es algo loco, porque hay otros episodios que para mí son insólitos, como que, desde hace décadas, hay un avión de LATAM que hace escala [una vez por mes] en Río Gallegos en la ruta Punta Arenas-Monte Agradable”, afirmó esta fuente oficialista en estricta reserva.

Uno de las interrogantes que surge es qué sucederá en el caso potencial de que esa ruta incluya un cruce por el Estrecho de Magallanes. En abril de este año apareció una controversia en Chile por las declaraciones del jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, contraalmirante Hernán Montero, quien en un podcast afirmó que si bien el espacio marítimo del canal es chileno, “la boca que une Cabo Vírgenes con Punta Dúngenes y de ahí hacia el Este, es argentina”.

A comienzos del mes pasado, el patrullero P-223 HMS Medway tuvo una incursión sobre espacios marítimos argentinos que no cumplió con las debidas notificaciones frente a la Prefectura Naval Argentina. Esto sucedió mientras el navío iba desde Malvinas hasta Punta Arenas, atravesando las aguas que pasan por Santa Cruz y Tierra del Fuego sin anoticiar ubicación y volviendo a aparecer cuando ingresaba al Estrecho de Magallanes. El patrullero repitió el modus operandi al volver hacia las Malvinas, lo que generó la reacción diplomática materializada en una nota formal ante la Embajada del Reino Unido el 13 de julio, difundida de manera pública dos días después.

Una comparación cartográfica ilustra las diferentes interpretaciones de Chile y Argentina sobre los límites marítimos en el Estrecho de Magallanes, destacando la zona en disputa.

Son inquietantes los movimientos que realiza el Reino Unido en la periferia marítima de las islas, los cuales no comenzaron en estos años, sino que vienen desarrollándose desde hace décadas. Pero el resultado de esa expansión ha llevado a que la administración ilegal lograra incrementar sus proyectos de exploración y explotación petrolíferas.

Dos semanas atrás, el vocero presidencial, Adrián Ravier, leyó un comunicado de repudio a la “inversión anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rock Hopper Exploration de origen británico y Navitas Petroleum Development and Production Limited de origen israelí para el desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicada en la cuenca Malvinas norte, sin contar con los permisos de autoridad competente argentina”.

Hace un año, el Gobierno había hecho trascender de manera pública que analizaba comprar submarinos para recuperar las capacidades de la Armada Argentina, dado que es el mecanismo disuasivo por excelencia que puede tener una fuerza naval. Hoy esa posibilidad de concretarse son nulas en el corto plazo y bajas en el mediano. De materializarse, el período que lleva desde la firma de un contrato hasta la entrega de las embarcaciones suele transcurrir entre cinco y ocho años.

Aunque Argentina tiene una de las extensiones marítimas más grandes del mundo, la Armada no tiene ningún submarino operativo. Solo hay dos unidades inactivas: el ARA Santa Cruz está en los talleres de Tandanor, pero sin previsiones de salir; y el ARA Salta está amarrado en Mar del Plata y solo se utiliza para adiestramiento. Ambas fueron adquiridas en el siglo pasado -también el ARA San Juan- lo que plasma que en otras administraciones tampoco hubo acciones concretas para la adquisición de este tipo de naves.