
(Desde Washington, Estados Unidos) Santiago Caputo aterrizó en Washington para profundizar sus relaciones políticas con la administración republicana, que construyó en silencio con influyentes funcionarios muy cercanos a Donald Trump.
La llegada a DC del consejero clave de Javier Milei coincide con cierta preocupación en la Casa Blanca y el Departamento de Estado respecto a la crisis política causada por la investigación judicial que apunta al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Donald Trump apuesta a la reelección de Milei, y sus asesores que monitorean la situación política de la Argentina exhiben perplejidad frente al caso penal de Adorni y a la defensa cerrada que protagoniza el jefe de Estado.
En su primera actividad oficial en Washington, Santiago Caputo concurrió al Departamento de Estado junto a Alec Oxenford, embajador argentino ante la Casa Blanca.
Oxenford recibía un reconocimiento para la Argentina de los asesores legales de la diplomacia de los Estados Unidos y los estudios de abogados más importantes de Washington, que se otorgó en el salón Benjamín Franklin del Departamento de Estado,
Cuando la lluvia de primavera amenazaba a DC, el embajador argentino y Santiago Caputo ingresaron a la recepción diplomática que fue generosa en cócteles, gossips y relaciones de poder.
Antes de los discursos oficiales, Caputo y Oxenford dialogaron con Chris Landau, vicesecretario de Estado. Landau conoce la situación política del país y sabe lo que pesa Caputo en Balcarce 50.

La recepción diplomática tuvo tres discursos que ratificaron la alianza estratégica entre Argentina y Estados Unidos. Una construcción geopolítica que inició Milei con Trump cuando aún no había iniciado la campaña en 2023 y Joe Biden era presidente.
Al principio tomó la palabra Alexandra Bochnakova, que es presidenta de Washington Foreign Law Society. Bochnakova explicó las razones jurídicas que sostenían el reconocimiento a la Argentina.
A continuación, los invitados al cóctel escucharon a Reed D. Rubinstein, principal consejero legal del secretario de Estado, Marco Rubio. Rubinstein fue fundamental para lograr que los tribunales de New York fallaran a favor de la Argentina en la causa YPF.
“Quiero agradecer a Javier Milei por su apoyo al presidente Trump. Quiero agradecerle también su respaldo a la investigación del ataque a la AMIA y su lucha contra el terrorismo internacional”, reconoció Rubinstein.

El embajador Oxenford cerró la lista de oradores, cuando los relojes marcaban cerca de las 8.00 PM (hora del este).
“Argentina y Estados Unidos tienen una relación sistémica. No son solo partners. Hay una relación estratégica”, describió Oxenford ante los invitados especiales.
En primera fila y de pie, Santiago Caputo aplaudió al embajador argentino.
Las relaciones políticas de Caputo con el entorno de Trump iniciaron cuando aún era candidato presidencial en 2023.
Esos contactos personales de Caputo, que ahora atraviesan toda la administración republicana, sirven a Milei para transmitir qué sucede desde su perspectiva en las entrañas del gobierno libertario.
El asesor presidencial se mueve con Oxenford, que actúa como un estoico equilibrista para evitar que las internas en Balcarce 50 compliquen su agenda diplomática en DC.
Los asesores de Trump en el Ala Oeste, la secretaría del Tesoro y el Departamento de Estado quieren saber qué pasará con la oposición y cómo revertirá Milei su caída en la opinión pública.
Trump está dispuesto a sostener a Milei en todas las circunstancias, pero para ello necesita un diagnóstico certero sobre la actual coyuntura política en la Argentina.
En este contexto, la suba de la inflación en marzo y el caso Adorni preocupan en DC por su impacto en la imagen de Milei. Estados Unidos no quiere un presidente peronista y jugará con su influencia política para proteger la experiencia libertaria.
Ese es el mensaje puntual que Caputo traería de regreso a Buenos Aires.
