Ponzinibbio reaparecerá en la UFC a los 39 años y peleará contra un luchador inglés: “Si digo que no me pasa nada, sería un hipócrita”

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Santiago Ponzinibbio volverá a subir al octágono de UFC

El reloj, en el deporte de alto rendimiento, suele ser despiadado. Cada año agrega preguntas que antes no existían: cuánto queda, qué tan rápido responde el cuerpo, si todavía alcanza con la experiencia cuando enfrente espera una generación más joven, más alto y con menos kilómetros encima.

Santiago Ponzinibbio conoce mejor que nadie ese interrogatorio silencioso. A los 39 años, después de más de un año sin competir y con una carrera atravesada por lesiones, una enfermedad que puso en pausa su ascenso y golpes que hubieran convencido a muchos de dar un paso al costado, el argentino volverá a caminar hacia el octágono de la UFC. Lo hará este sábado no antes de las 10 de la mañana (hora de Argentina) en el Etihad Arena de Abu Dabi, frente al británico Sam Patterson, en una pelea que se transmitirá a través del streaming de Paramount+ y que puede marcar un nuevo capítulo para quien sigue siendo el máximo exponente de las artes marciales mixtas argentinas.

No será un regreso sencillo. Del otro lado aparecerá un rival diez años menor, de 1,91 metro de altura y con 13 centímetros más de alcance, un peleador acostumbrado a terminar los combates antes del límite y con un perfil agresivo que representa una amenaza desde el primer intercambio. Pero si algo aprendió Ponzinibbio durante casi dos décadas en la élite es que las peleas rara vez se reducen a los centímetros o a la edad.

En ese recorrido, el platense fue construyendo una historia que excede los números. Aunque su récord profesional refleja 31 victorias y 9 derrotas, y en la UFC acumula un respetable balance de 12 triunfos y 8 caídas con éxitos sobre nombres como Sean Strickland, Neil Magny y Mike Perry, los últimos años estuvieron lejos de ser lineales. Su última presentación fue el 3 de mayo de 2025, cuando cayó por nocaut técnico frente a Daniel Rodríguez. Mucho antes, en 2018, había visto frenada una racha de siete victorias consecutivas que lo había colocado entre los principales contendientes del peso wélter. Desde entonces, la irregularidad pasó a formar parte de su carrera.

Sin embargo, cuando se le pregunta qué lo impulsa a seguir subiéndose a una jaula a los 39 años, la respuesta no tiene que ver con rankings ni estadísticas. Tampoco con la necesidad de demostrarles algo a los demás.

“Lo que va cambiando, más que nada, es la recuperación. Entonces uno tiene que ir regularizando un poco más tal vez la cuestión de las cargas. Después uno tiene la experiencia a su favor y, cuando uno está descansado, la verdad es que no cambia tanto. Uno puede ser totalmente competitivo. El mayor cambio está en la recuperación”, explicó en una entrevista con Infobae.

Lejos de interpretar la edad como una cuenta regresiva, Ponzinibbio la asume como una etapa distinta dentro de la misma búsqueda. “Me encanta hacer lo que amo, lo que elegí, y seguir peleando en la mayor plataforma del mundo. Seguir tomando desafíos y seguir aprovechando para buscar la evolución, técnica y como persona. Siempre cada desafío saca una nueva mejor versión de uno y la verdad que estoy contento con eso”, agregó.

Ponzinibbio se enfrentará a Patterson en la categoría welter

Esa evolución de la que habla no nació únicamente del paso del tiempo. También fue consecuencia de uno de los momentos más difíciles de su carrera. La grave infección provocada que durante años condicionó su salud y lo obligó a atravesar tratamientos prolongados, cambió la forma en que entendía su propio cuerpo. Aquel episodio, que frenó el mejor momento deportivo de su vida, terminó obligándolo a reinventarse.

Cuando se le plantea un paralelismo con Lionel Messi, quien encontró nuevas formas de dominar el juego a medida que pasaron los años, Ponzinibbio reconoce que él también debió transformarse. “Sí, realmente creo que me pude reinventar. Creo que conseguí acomodar muchas cosas en estos últimos años, especialmente porque tuve un choque con el tema de mi enfermedad, que me dio una sacudida interesante. Tuve que acomodar el cuerpo porque hubo mucho desgaste por las medicaciones y todo”, recordó.

Y enseguida dejó una frase que explica por qué sigue sintiéndose competitivo a pesar del documento. “Creo que este último período de mi carrera ha sido muy bueno porque conseguí equilibrar muchas cosas y me estoy sintiendo, a pesar de la edad, bárbaro. Muy bien. Como dije, pueden cambiar algunas cuestiones, como la recuperación, pero después tengo la experiencia y me siento muy fuerte.”

El desafío de Abu Dabi también tendrá un componente emocional imposible de ignorar para cualquier argentino. Apenas unos días después de la inolvidable semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra —un partido que la selección revirtió para imponerse 2-1 —, el destino volvió a cruzar a un argentino con un deportista inglés. Esta vez, dentro de un octágono.

La comparación aparece casi de manera automática y hasta provoca una sonrisa en el rostro de Ponzinibbio. Pero detrás de esa primera reacción también emerge una sinceridad poco habitual. “Es una pregunta complicada”, respondió entre risas.

“No, es que hay algo de eso. Pero uno, a la hora de pelear, tiene que ser muy frío, muy técnico, especialmente en este tipo de combates. Entonces uno va a pelear con la frialdad que demanda este compromiso, con la estrategia que demanda esta pelea”. Aunque inmediatamente admite que sería imposible negar por completo el peso simbólico del enfrentamiento. “Si te digo que no me pasa nada, estaría siendo un poco hipócrita. Eso también está adentro de nuestro ADN. Pero, obviamente, uno va a ir con la frialdad y con el trabajo hecho para hacer lo que tiene que hacer.”

La respuesta resume buena parte de su presente. El corazón puede recordar el contexto. La cabeza, en cambio, sabe que una pelea en la UFC se gana con decisiones precisas, no con emociones.

Ponzinibbio volverá al octágono con 39 años

Del otro lado estará Patterson, un peleador con récord de 14 victorias, 3 derrotas y un empate, dueño de un porcentaje de definición que obliga a no cometer errores: 13 de sus 14 triunfos llegaron antes del límite, repartidos entre seis nocauts y siete sumisiones. Su combinación de alcance, estatura y capacidad para finalizar rivales lo convierte en una prueba de máxima exigencia para un veterano que necesita volver a ganar para recuperar terreno en una de las divisiones más competitivas de la organización.

Pero reducir el combate a una cuestión física sería desconocer el recorrido de Ponzinibbio. Pocos peleadores argentinos atravesaron tantas pruebas para mantenerse vigentes en la empresa más importante del mundo. Pocos también lograron permanecer durante tantos años compitiendo contra la élite.

El sábado, cuando vuelva a cerrarse la puerta de la jaula en Abu Dabi, las estadísticas quedarán afuera. También la diferencia de edad, los centímetros de alcance y los antecedentes recientes. Adentro estará un peleador que ya conoce la gloria, que sobrevivió a los momentos más difíciles de su carrera y que, a los 39 años, todavía encuentra en cada desafío una oportunidad para descubrir una nueva versión de sí mismo.