“Para pelearse hacen falta dos”: el gobierno argentino ratificó que no tomará respuestas diplomáticas contra Brasil

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El canciller Pablo Quirno en conferencia de prensa

Las administraciones nacionales de Argentina y Brasil se encuentran en su punto de mayor tensión en décadas. Ayer se conoció la decisión de Lula da Silva de retirar al embajador en Buenos Aires y rebajar la relación diplomática al mínimo luego de la reiteración de insultos hacia su persona por parte de Javier Milei. La Casa Rosada no respondió con una medida idéntica, aunque marcaron que continuarán explicitando las diferencias ideológicas.

Para pelearse hacen falta dos”, marcó esta mañana el canciller Pablo Quirno, quien en una conferencia realizada en la Casa Rosada marcó que el Presidente seguirá expresándose de la manera en la que viene haciendo y que aquello solo configura una diferencia en el plano de lo ideológico. “Argentina decidió no llevar esto a una instancia diplomática”, declaró.

“Lamentamos esa la decisión unilateral de Brasil y nosotros estamos siempre dispuestos de mantener la relación entre las partes”, declaró el canciller Pablo Quirno en una conferencia realizada esta mañana en la Sala de Conferencias de la Casa Rosada, donde, además, ratificó: “De nuestra parte no va a haber ninguna acción de respuesta”.

“No hubo contacto entre Brasil, pero vamos a seguir manteniendo el vínculo con ellos. Tenemos vínculos en común, aunque diferencias políticas e ideológicas muy fuertes”, explicaron esta mañana fuentes inobjetables del Gobierno. Y agregaron: “El Presidente es franco. Va de frente. No tira la piedra y esconde la mano. Brasil ha interferido en las elecciones de 2019 y 2023”.

Brasilia dio a conocer ayer la decisión de que el embajador Julio Bitelli no vuelva a la Argentina por tiempo indeterminado. Se espera que, cuanto menos, sea hasta después de las elecciones presidenciales en ese país. La primera vuelta es el 4 de octubre, pero se descuenta que se llegará a un balotaje, a realizarse en noviembre. Hasta entonces, creen desde la administración de Lula, no habrá mucho margen para que baje la tirria entre ambos gobiernos.

En ese sentido, Quirno fue tajante en afirmar que la cuestión de fondo sobre el conflicto es sobre las diferencias ideológicas y que, al respecto, Milei y el oficialismo local “celebra el cambio de dirección ideológica en la región” y que esperan que “eso también suceda en Brasil”. El apoyo hacia el candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, es explícito y desde la Casa Rosada esperan que llegue con chances de hacerse con la Presidencia en una eventual segunda vuelta con Lula. Hasta el momento, las encuestas dan al actual mandatario como favorito, pero la distancia entre ambos se ha ido estrechando de manera progresiva.

“Creemos que ese no es el camino. Del lado nuestro no va a haber ninguna acción diplomática en respuesta a lo que haga Brasil”. El canciller encuadró la crisis en términos ideológicos y no de formas. Sostuvo que en los últimos años hubo “expresiones de ambos lados” y que Argentina decidió, ante cada uno de esos episodios, no elevarlos a una instancia diplomática.

El senador brasileño Flavio Bolsonaro (d) con el presidente argentino Javier Milei en Sao Paulo, Brasil, el 25 de julio del 2026. (AP foto/Ettore Chiereguini)

Quirno rescató un episodio previo para ilustrar la asimetría en el manejo de la relación. Señaló que Argentina fue notificada con apenas cinco días de anticipación de que Brasil retiraba su representación en Venezuela, en un momento en que ciudadanos argentinos —incluidos presos políticos— estaban en riesgo de vida. Según el canciller, esa decisión fue consecuencia directa de una foto que el presidente Lula publicó junto a Nicolás Maduro.

“Eso fue resultado de una foto que reposteó el presidente Lula con Maduro. Y ahí se nos informó que por esa razón se nos retiraba la representación de Venezuela”, precisó. “Yo creo que eso es un hecho mucho más grave que cualquier cosa que haya pasado hasta ese momento”.

El ministro también recordó que Lula visitó a Cristina Fernández de Kirchner en su prisión domiciliaria antes de las elecciones argentinas del año pasado. Remarcó que Buenos Aires no presentó entonces ninguna queja por injerencia en asuntos internos. “No hubo de nuestra parte ningún tipo de problema ni ninguna queja de injerencia. Son, de alguna manera, las reglas del juego”, dijo.

Quirno agregó que el gobierno brasileño también “profirió insultos” contra Milei que no fueron contestados desde la Cancillería argentina. Descartó además que Buenos Aires vaya a formular un pedido de disculpas. “La cuestión de fondo es que tenemos diferencias ideológicas profundas”, sostuvo. Señaló que la región está cambiando de dirección ideológica y que Argentina celebra ese proceso, con la expectativa de que también ocurra en Brasil.

El canciller cerró su postura con una definición sobre el rol de Buenos Aires en el vínculo bilateral: “Vamos a seguir manteniendo las relaciones al nivel que decida Brasil”.