Sophie Braun nació en Beaverton, Oregon, el 26 de junio de 2000 pero hoy es una de las figuras indiscutidas de la selección argentina femenina. Su historia, representada por el cruce de culturas y la herencia familiar, la convirtió en un símbolo del presente del fútbol nacional. Con 26 años protagoniza ese fenómeno de futbolistas nacidas fuera del país pero que eligen defender la camiseta albiceleste, motivadas por raíces profundas y vínculos personales. La joven defensora, que comenzó a jugar a los seis años en Estados Unidos, se consolidó en el seleccionado nacional y se prepara para disputar su segunda Copa del Mundo.
El recorrido de Sophie Braun hacia la selección argentina comenzó muchos años antes de vestir la celeste y blanca. Hija de Karina Wais, argentina, y de Bill Braun, estadounidense, creció en el entorno del fútbol estadounidense, uno de los más desarrollados en el mundo para mujeres. Karina se trasladó a Estados Unidos a los 23 años para estudiar y allí formó una familia que mantuvo vivas las tradiciones argentinas. “Recuerdo haber disfrutado mucho de mis viajes a Argentina, sobre todo cuando fui al estadio de River Plate con mi mamá y mi hermano. Me encantaba lo apasionado que era el país por el fútbol, eso era algo que me llamaba la atención. Mi abuelo es un gran hincha de River Plate, así que poder ver fútbol con él fue especial para los dos”, compartió la jugadora en diálogo con ESPN.
Desde pequeña, Braun se incorporó a la disciplina y el profesionalismo de las ligas juveniles estadounidenses. Practicó deporte en un contexto donde la competencia es alta y el desarrollo físico y táctico es una prioridad. El fútbol, que en Estados Unidos se convirtió en el deporte más popular para las mujeres, fue el canal para que Sophie consolidara su identidad deportiva mientras su familia, fanática de River Plate, reforzaba la conexión con Argentina.

Tras finalizar la secundaria, Braun ingresó a la Universidad de Gonzaga, en Spokane, Washington, donde estudió Ciencias de la Computación, siguiendo los pasos de su padre (ingeniero en software). Allí, jugó 82 partidos con 64 titularidades y fue parte fundamental del equipo universitario durante cuatro temporadas. “Aquí todas las jugadoras son increíblemente hábiles y decididas, y estoy agradecida de poder aprender y jugar a su lado”, remarcó en una entrevista con ESPN.
El primer contacto con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) llegó en 2020, cuando el entonces entrenador Carlos Borrello la convocó para el Sudamericano Sub 20. No dudó en aceptar el llamado por el peso de sus raíces maternas y la tradición familiar vinculada al fútbol. Así, Braun debutó en la selección juvenil y rápidamente fue promovida a la Mayor. Su estreno en la absoluta se produjo en la She Believes Cup de 2021, en una derrota frente a Brasil por 4 a 1, un torneo amistoso de élite organizado en Estados Unidos.
En la Copa América 2022 disputada en Cali, Colombia, Braun jugó un papel clave. Tuvo que reemplazar a la zaguera central Aldana Cometti, quien dio positivo por coronavirus horas antes del partido frente a Colombia. Su actuación convenció al cuerpo técnico y se ganó la titularidad para el siguiente encuentro decisivo ante Paraguay. Argentina ganó 3 a 1 y selló su pase directo al Mundial de 2023. Entre sus características en el campo de juego se destaca la polifuncionalidad de Braun que continúa siendo determinante para el equipo: puede desempeñarse en la defensa central, en el lateral derecho o en el mediocampo, según las necesidades tácticas.

El recorrido internacional de Sophie Braun tiene otra particularidad: el idioma. Si bien su madre intentó enseñarle español desde pequeña, la futbolista creció en un entorno completamente angloparlante. Al principio, la barrera idiomática fue un desafío. “Amo la camiseta argentina, no quisiera usar otra camiseta. Estoy feliz de jugar para la selección argentina, escuchar a la gente que nos alienta sin parar, son asombrosos. Siempre nos motivan a seguir”, expresó la futbolista, tal como recogió ESPN. En sus primeras convocatorias, su compañera de habitación, Francesca Docters —también reclutada desde el fútbol universitario estadounidense—, la ayudaba a comunicarse con el grupo. Luego, ese rol pasó a la arquera Laurina Oliveros y, más adelante, compartiría habitación con Aldana Cometti, con quien conforma la zaga actual.
La adaptación de Braun al fútbol argentino no solo fue futbolística, también cultural. “Creo que cada día que pasa me siento un poco más argentina. Desde mi primer partido en el Sub 20 en 2020 hasta ahora, he aprendido mucho acerca de la vida y la gente aquí en Argentina. Aprendí a tomar mate, he perdido (terriblemente) en el truco, he escuchado música latina, he disfrutado del asado, y he aprendido a decir que mi equipo siempre ganó en la práctica. Siempre disfruto de mi tiempo aquí en Argentina”, relató la defensora en una entrevista en 2023.

El salto al profesionalismo lo dio en 2023, cuando fichó por León de la Liga MX Femenil de México. Allí disputó 18 partidos y anotó dos goles desde su posición de central. Su paso por el club mexicano fue breve pero fundamental para su desarrollo, ya que le permitió avanzar en el aprendizaje del español. Luego, en 2024, regresó a Estados Unidos para sumarse al Kansas City Current de la NWSL y, poco tiempo después, al Spokane Zephyr FC, equipo profesional de la USL Super League con sede en Spokane, Washington. El Spokane Zephyr se fundó en 2023 y jugó en el ONE Spokane Stadium, pero cesó sus operaciones en mayo de 2026 por dificultades económicas y bajas asistencias. Braun y sus compañeras debieron buscar nuevos destinos.
En julio de 2026, Braun firmó con Dallas Trinity de la USL Super League luego de participar en el estreno de la Liga de Naciones, donde Argentina alcanzó el segundo puesto y aseguró su clasificación al Mundial de 2027 que se realizará en Brasil. Ese torneo fue una muestra del avance del seleccionado nacional y del aporte de jugadoras con experiencia internacional como Braun.
El rendimiento de Sophie en la selección argentina quedó registrado en momentos clave. En abril de 2023, marcó su primer gol con la Mayor en un amistoso ante Venezuela. También fue titular en el triunfo 4-0 frente a Perú en San Nicolás, en la previa del Mundial. En la Copa del Mundo, sus cualidades polifuncionales se pusieron de relieve: en el partido ante Italia jugó de lateral derecho y, ante Sudáfrica, alternó entre defensa y mediocampo. En ese encuentro, anotó el 2-0 con una volea, el primer gol de Argentina en el certamen. El partido finalizó 2-2 tras un tanto de Romina Núñez.
La vida personal de Sophie Braun está marcada por la influencia de su familia. Su madre, Karina Wais, fue el puente que la conectó con la cultura argentina y el fútbol local. El padre, Bill Braun, ingeniero en software, nunca practicó fútbol pero acompañó a Sophie en su carrera. La jugadora además adoptó costumbres argentinas, como el mate, el asado y la música latina, especialmente producto de las convocatorias al combinado nacional.
Braun eligió el dorsal número 13 en la selección y se convirtió en una referente para nuevas generaciones de futbolistas que ven en ella un ejemplo de integración y adaptación. “El fútbol es un lenguaje universal, y, aunque puede haber pequeñas diferencias en los estilos y las técnicas en todos lados, es el mismo juego hermoso que todos amamos”, compartió con ESPN. La defensora afirma que se siente “una argentina más” y que, aunque el idioma sigue siendo un reto, el aprendizaje es constante gracias a la convivencia con sus compañeras y su propia experiencia.

Con 26 años, a pocos meses de disputar su segunda Copa del Mundo, Sophie Braun se posiciona como una de las piezas clave en la estructura del equipo dirigido por Germán Portanova. Su trayectoria, marcada por la disciplina estadounidense y la pasión argentina, la convirtió en un símbolo de la nueva generación de futbolistas que amplían los horizontes de la selección nacional. El objetivo inmediato es ganar un partido en la Copa del Mundo, una meta que sigue pendiente para la Albiceleste.
La historia de Sophie Braun es la de una futbolista que encontró en la camiseta argentina una identidad y una pertenencia que trasciende las fronteras, e incluso permite a otras jugadoras juveniles mentalizarse con la posibilidad de jugar con la selección mientras compiten en distintas partes del mundo y que muchas forman parte del proceso formativo de las categorías inferiores. “Siempre nos motivan a seguir”, repite la defensora, que se prepara para seguir construyendo su legado con la selección nacional.

