El viaje del presidente Javier Milei a Brasil se planteó desde un inicio como una visita con fuerte contenido político, pero las declaraciones posteriores del mandatario, además de las que hizo durante su corta estadía allá, incrementaron la tensión y generaron un malestar en las autoridades del país vecino, que este lunes tendrán una reunión clave para analizar el futuro de las relaciones diplomáticas con la Argentina.
A pesar de la polémica inicial, lejos de retractarse, el líder libertario redobló las críticas a su par Luiz Inácio Lula da Silva el desenlace de todo el conflicto todavía tiene un final incierto.
No obstante, en el Gobierno buscan desestimar el alcance práctico que pueda llegar a tener esta discusión, especialmente en lo que respecta al sector económico.
En la Casa Rosada reconocen que los dichos de Milei a pocos meses de las elecciones molestaron al oficialismo brasileño, aunque por el momento no se hizo un análisis amplio de lo ocurrido.
“Creo que lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso, pero esa es solamente mi opinión“, consideró ante Infobae uno de los integrantes de la mesa política, que además fue de los pocos funcionarios que se animó a dar una visión de los hechos.
Todo comenzó el sábado, cuando el mandatario viajó a San Pablo para participar de un acto junto a Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y principal referente de la oposición en su país.

En ese marco, el jefe de Estado argentino respaldó abiertamente la candidatura presidencial del actual senador del Partido Liberal, al sostener que es el único que puede frenar el “riesgo Lula”.
La frase no fue casual, sino que se trató de un paralelismo de la administración de Da Silva con la del kirchnerismo, ya que el Gobierno suele utilizar ese mismo concepto para responsabilizar por las eventuales bajas en los índices económicos al presunto miedo que genera en los mercados el regreso de una gestión de ese color.
En un efusivo discurso, Milei fue muy crítico de su par de Brasil, a quien calificó con adjetivos como “ladrón” “basura socialista“ y “presidiario”, por la condena que cumplió años atrás tras haber sido condenado por corrupción en su primer mandato.
Asimismo, el Presidente también insultó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”, luego de que el organismo le prohibiera visitar a Jair en su domicilio, donde cumple una pena, en su caso, por intento de golpe de Estado.
Fue Moraes quien recientemente decidió impedirle al ex mandatario recibir a cualquier invitado en su casa durante 30 días, como sanción por la difusión de una carta política a través de su hijo, hecho con el que violó una medida cautelar que le impide comunicarse por redes sociales, incluso a través de terceros.

Tanto la corte con el gobierno de Brasil manifestaron sus quejas por las declaraciones de Milei, pero en una posterior entrevista radial el libertario ratificó sus palabras y aseguró que, además, el país vecino fue responsable de financiar la “campaña antiargentina” que se produjo antes y después de la final del Mundial.
“El veinticinco por ciento de los recursos salió de ellos. Después vienen a hablar de interferencia. Además, jugaron un rol muy activo en la campaña del 2023. ¿Usted se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños?”, argumentó.
Todo esto generó que la crisis diplomática escalara todavía más y el canciller de Lula, Mauro Vieira, llamó a consulta al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, a una reunión de urgencia.
El diplomático armó inmediatamente sus valijas y el domingo por la noche partió rumbo a Brasilia para tener, este lunes por la tarde, una reunión clave en el Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Durante el encuentro, Vieira y Bitelli analizarán lo sucedido y acordarán los pasos a seguir, pero el representante ante la Casa Rosada no tiene pasaje de regreso y tampoco sabe si le pedirán que regrese luego de la charla o si se quedará en su tierra natal por tiempo indefinido.
Mientras se define esto, la embajada quedará momentáneamente en manos del actual ministro-consejero, Eduardo Uziel, que asumirá el rol de Encargado de Negocios, como suele pasar en este tipo de episodios.
Por su parte, y aunque el canciller brasileño también convocó al embajador argentino en ese país, Daniel Raimondi, para que diera las explicaciones del caso, no estaba confirmado que esa reunión se vaya a hacer.
En un mensaje a la prensa que publicó el Ministerio que encabeza Vieira, se remarcó que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo”.
En esta línea, las autoridades vecinas también lamentaron que este “episodio infamante” involucre a una nación con la que “mantienen 203 años de amistad y cooperación“ y que es “su principal socia comercial”.

Al poco tiempo de haber llegado a la Casa Rosada, Milei tuvo su primer cruce público con Lula, cuando este le exigió que le pidiera disculpas por las acusaciones que le había hecho durante su campaña.
A lo largo del 2023, el libertario fue muy crítico del ya presidente y referente del Partido de los Trabajadores (PT), pero en aquella oportunidad también se negó a retractarse.
“Las cosas que yo dije encima son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Que le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Que le dije comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad? ¿O estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no se le puede decir nada, aún cuando sea verdad?”, expresó en una entrevista televisiva.
En ese momento, Vieira también llamó a consulta a Bitelli para abordar el conflicto, pero después de unos días se optó que el embajador regresara a Buenos Aires.
«No es una llamada de enojo, es para mapear oportunidades con esta nueva Argentina. La semana que viene vuelvo“, aclaró el propio funcionario en julio del 2024.
Esta vez, las autoridades de Brasil dieron un paso más en los protocolos diplomáticos y también convocaron a Reimondi, señal de que la tensión ahora es mayor.
Por lo pronto, Milei se reunirá este lunes con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y el martes viajará a Perú para otra aparición con fuerte tinte político: la asunción de Keiko Fujimori, una dirigente con la que tiene afinidad ideológica.
Sin embargo, en Lima el Presidente solamente participará del acto central y no está previsto que dé ningún discurso, igual que como sucederá el 7 de agosto próximo en Bogotá, para la toma de poder del colombiano Abelardo de la Espriella.
