Como parte de su plan de lucha, la CGT marchó este jueves ante el Ministerio de Economía, junto con las dos CTA y los movimientos sociales, para exigirle al Gobierno medidas urgentes para aliviar el problema del endeudamiento y la morosidad de familias y pymes.
En un documento entregado en Economía, la CGT advirtió que el equilibrio macroeconómico, lejos de ser suficiente, debe incluir una solución integral al creciente endeudamiento de los sectores productivos ya que la combinación de ingresos en caída, consumo deprimido y altos costos financieros está desestabilizando tanto a los hogares como al tejido empresarial del país, con graves consecuencias sobre la actividad económica y el empleo.
“El crecimiento de la mora financiera formal ya sea a través del sistema bancario u otros canales financieros es el reflejo de una economía que está perdiendo capacidad de ahorro, de consumo y de producción -señala el texto-. Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo”.
De acuerdo con la CGT, “mucho más complejo aún es el escenario de aquellas familias que, imposibilitadas de acceder al crédito a través de canales formales, se ven obligadas a recurrir a vías informales de financiamiento, incluso para poder cubrir sus necesidades básicas, y son víctimas de intereses usurarios exponiéndose a situaciones más dramáticas aún”.
Frente a esta situación, pidió que “las políticas públicas atiendan esta problemática que agrava aún más la crisis socioeconómica” y, en concreto, hizo hincapié en “la posibilidad de refinanciar las deudas, extendiendo los plazos y reduciendo transitoriamente la presión de las cuotas, puede permitir que las familias recuperen capacidad de consumo y que las empresas puedan sostener su producción”.
En este marco, la CGT definió tres exigencias clave al gobierno nacional en este tema. La primera apunta directamente al Banco Central, al reclamar que cumpla con su función regulatoria, estableciendo límites a los niveles de tasa de interés que aplican los bancos y otros proveedores de créditos, incluyendo tarjetas, préstamos personales y cualquier instrumento de financiamiento dirigido a personas físicas. Para la CGT, la actual escalada de tasas impide a las familias recuperarse y agrava el círculo de endeudamiento.
En segundo lugar, la CGT exige un abordaje específico de la problemática del endeudamiento de las pymes, destacando el impacto negativo que tiene el sobreendeudamiento sobre el capital de trabajo y la continuidad de la actividad productiva. Señala que las pymes, muchas veces consideradas el motor del empleo en la Argentina, ven amenazada su propia existencia ante la dificultad de acceder a créditos sostenibles, lo que se traduce en una amenaza directa a las fuentes de trabajo.
Por último, la CGT reclama la puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas, con condiciones adecuadas que permitan aliviar el alarmante nivel de morosidad, tanto en familias como en empresas. Este programa, según sostuvo, debería contemplar tasas de interés acordes a la evolución de los ingresos, permitiendo así recuperar capacidad de consumo, sostener la producción, y reactivar el círculo virtuoso de ingresos, consumo, producción y empleo.
La CGT concluye que no es viable pensar en la recuperación de la economía real sólo a partir del ajuste macroeconómico y el equilibrio financiero. Recalca que el país necesita una estrategia más amplia, con políticas que estimulen el consumo, la producción y el empleo, para que nuevamente “cierren las cuentas de las familias, las empresas y del país”.
El documento enfatiza que un verdadero programa económico debe incluir inversión productiva y crecimiento en una matriz diversificada, para alcanzar lo que llama “la trilogía virtuosa: desarrollo, producción y trabajo”.
