A horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Inglaterra y Argentina, el clima en el vestuario del elenco europeo se ha cargado de tensión tras el cruce público entre Jude Bellingham y el entrenador Thomas Tuchel. La discusión, que estalló luego de la victoria 2-1 sobre Noruega en Miami, expuso de manera inusual las fisuras internas de un equipo que busca regresar a una final tras seis décadas.
El vínculo entre Tuchel y Bellingham ha atravesado altibajos desde los primeros partidos del ciclo del director técnico alemán. El mediocampista del Real Madrid fue titular en los comienzos de la etapa de ex DT del Chelsea al frente del seleccionado, pero la relación se resintió durante un amistoso ante Senegal.
Según una reconstrucción de Sports Illustrated, en ese encuentro, Bellingham ingresó desde el banco, mostró su descontento tras un gol anulado por VAR y recibió una advertencia pública de Tuchel: debía canalizar su “fuego” y evitar actitudes que pudieran intimidar a compañeros o rivales.
“A veces se ve la rabia, el hambre y el fuego, y aparece en una forma que puede resultar un poco repulsiva”, comentó el estratega, quien luego reconoció que su madre encontraba ese comportamiento “difícil de ver en televisión”.

Aquella definición de “repulsiva” desató una reacción inmediata en la prensa británica. En agosto del año pasado, The Guardian informó sobre la disculpa de Tuchel: “Utilicé esa palabra sin querer. No hubo ningún mensaje oculto. Entiendo que soy responsable de los titulares y lamento haber causado molestias”.
El técnico contactó a Bellingham para aclarar el tema, aunque, como luego señaló BBC Sports, el incidente dejó una huella en el vestuario.
La tensión se profundizó cuando Bellingham quedó fuera de la convocatoria en septiembre por lesión en el hombro y, ya recuperado en octubre, tampoco fue citado. Cole Palmer y Morgan Rogers aparecieron como opciones para el puesto de mediapunta.
Tuchel justificó la decisión por la falta de ritmo competitivo, pero los medios ingleses interpretaron el mensaje como una advertencia de autoridad.
“Tener a los individuos más talentosos no necesariamente crea el mejor equipo”, había dicho en su momento el DT, dejando en claro que su prioridad es el funcionamiento colectivo y que ningún jugador, por prestigioso que sea, tiene el lugar asegurado si no responde a las necesidades del grupo.
El regreso de Bellingham se produjo en la ventana de noviembre. Poco a poco retomó su protagonismo y, ya en este Mundial, alcanzó su nivel más alto: en lo que va del torneo anotó seis goles (es el máximo artillero del equipo junto a Harry Kane) y fue decisivo para que Inglaterra llegue a las semifinales.
No obstante, tras la victoria ante Noruega, la polémica se comenzó a encender cuando Tuchel planteó su disgusto con el nivel del equipo a pesar del triunfo y aseguró que sus jugadores se habían “complicado mucho, mucho las cosas”.
“El resultado es fantástico, estamos entre los cuatro primeros. Es increíble, pero no estoy contento con el rendimiento. En todos los sentidos. Una vez más, el compromiso está ahí, pero nos lo hemos puesto muy, muy difícil a nosotros mismos por la forma en que hemos jugado: descuidados, con muchos errores técnicos, sin suficiente rapidez ni consistencia. Hoy hemos tenido suerte”, evaluó.
A Bellingham enseguida le trasladaron las críticas del entrenador y no se lo tomó del mejor modo: “Sí, bueno, da igual. Da igual”. Luego, amplió: “Quizá él no sabe lo que es jugar en ese tipo de condiciones contra Erling Haaland, Martin Odegaard, Antonio Nusa y Alexander Sorloth. No es un equipo fácil de vencer”.
Su lenguaje corporal, descrito por la prensa británica como “gesto de exasperación”, reavivó los rumores de fractura interna.
En medio de la agitación, Harry Kane buscó bajar el tono a la situación. “Cuando te hacen una pregunta cinco minutos después del partido y él ni siquiera sabía lo que había dicho el entrenador, ¿qué esperas que respondiera Jude? Acabábamos de superar una batalla dura”, declaró el capitán.
El delantero defendió así la cohesión dentro del grupo y apuntó contra la tendencia mediática a fabricar divisiones: “El equipo está donde está gracias a nuestra unión, no solo entre los jugadores, sino también con el entrenador y el cuerpo técnico”.
