Novak Djokovic y Lionel Messi tienen un idilio mutuo. Se conocen y en más de una oportunidad se los vio juntos a pura sonrisa. Ambos llegaron a la cima en sus deportes, el serbio en el tenis y el argentino en el fútbol. Y este martes se dio un nuevo episodio en el que Nole se sacó el sombrero ante el crack rosarino.
Djokovic, de 39 años al igual que Messi, protagonizó la noche más larga en la historia de los cuartos de final de Wimbledon al doblegar al canadiense Felix Auger-Aliassime por 7-6 (10), 3-6, 6-3, 6-7 (4) y 7-6 (4), en un duelo que se extendió durante 5 horas y 15 minutos y que terminó a las 22:55, a apenas cinco minutos del toque de queda del All England Club. El viernes, el serbio se medirá con el italiano Jannik Sinner, número 1 del mundo y campeón defensor del torneo.
Una vez terminado el partido, Nole asistió a la conferencia de prensa y uno de los periodistas lo comparó con Messi, quien a su misma edad se luce en el Mundial 2026 con goles y siendo gravitante en la selección argentina. La mejor raqueta serbia respondió con una de sus habituales salidas que terminan robándose una sonrisa: “Sería bueno jugar 90 minutos como lo hace él”, en referencia al capitán argentino.
Messi marcó hoy ante Egipto su octavo gol y es el máximo artillero del Mundial 2026. La anotación valió para el empate parcial y luego la selección argentina se llevó el triunfo por 3-2 para clasificarse a los cuartos de final. De momento, es el goleador histórico de los Mundiales con 21 tantos. Disputa su sexta Copa del Mundo y busca revalidar el título conseguido en Qatar 2022.

Mientras que Djokovic tuvo en Auger-Aliassime, cuarto del ranking mundial, un duro rival que no cedió terreno ante el ganador de 24 Grand Slams: el canadiense de 25 años sacó 30 aces, llegó a tener dos puntos de set en la primera manga y forzó el supertiebreak del quinto parcial, donde quedó a solo diez minutos de que la organización suspendiera el juego hasta el miércoles.
Fue en ese desempate donde Djokovic tiró de jerarquía. Con un golpe de derecha que provocó el error final de Auger-Aliassime, el serbio cerró el partido con un 9-4 en el marcador del tiebreak. Antes de ese punto, ambos jugadores se apoyaban en sus raquetas, exhaustos. Djokovic, aun así, encontró energía para pedir más ruido al público. Luego del triunfo, celebró con un pequeño baile de codos a rodillas —un paso que, según él mismo contó, su hija intenta enseñarle.
«He ganado con mi raqueta y con mucho corazón, manejando muy bien los nervios y la enorme tensión que se siente en este tipo de partidos“, dijo Djokovic al término del encuentro. Y agregó: “Me habría encantado que fuera la final. No sé cómo va a estar mi cuerpo mañana por la mañana, pero este ha sido uno de los mejores partidos de mi carrera aquí”.
El partido también tuvo su cuota de tensión extradeportiva. En el primer set, Djokovic recibió atención médica por una molestia en la pantorrilla izquierda, y a lo largo del quinto parcial se lo vio estirar la pierna en repetidas ocasiones. Además, el serbio cuestionó abiertamente la decisión de cerrar el techo de la Pista Central a las 19:40, cuando Auger-Aliassime igualó el partido a un set por lado. “Podemos jugar un set entero más al aire libre. Somos un torneo al aire libre”, le dijo Djokovic a la jueza árbitro del torneo, Denise Parnell. “¿Recuerdas la primera ronda? No lo cerraste hasta las 8:20, 8:30, y ahora quieres cerrarlo a las 7:40. ¿Dónde está la consistencia?”, añadió.
Con este resultado, Djokovic alcanzó 107 victorias sobre el césped londinense, cifra récord en la prueba masculina del torneo, con la que supera las 105 de Roger Federer. Llegó además a su decimoquinta semifinal en Wimbledon —la octava de forma consecutiva, una más que el propio Federer— y disputó su partido número 50 a cinco sets en Grand Slams, la marca más alta para cualquier tenista en la Era Abierta. El serbio acumula ahora 55 semifinales de Grand Slam en toda su carrera y persigue un 25° título en este nivel, así como un octavo en el All England, que igualaría el récord del suizo.
Su próximo rival, Sinner, tuvo una tarde bien distinta. El italiano despachó al alemán Jan-Lennard Struff por 7-5, 7-6 (4) y 6-3 en menos de la mitad del tiempo que Djokovic en cancha. Struff, de 36 años y 74° del ranking, se había convertido en el jugador más veterano de la era profesional en llegar por primera vez a cuartos de final de un Grand Slam en su 47° participación en ese nivel, pero los 12 aces que sacó no alcanzaron para desestabilizar al número 1 del mundo.
La semifinal entre Djokovic y Sinner tendrá un antecedente reciente de peso: el italiano venció al serbio en sets corridos en las semifinales de Wimbledon del año pasado, mientras que el serbio se impuso al transalpino en cinco sets en las semifinales del Abierto de Australia de este año. “Ojalá fuera la final, así no tengo que preocuparme por cómo se sentirá el cuerpo mañana”, bromeó Djokovic, quien también reconoció que sus hijos se negaron a irse a dormir antes del cuarto set. “Me alegra que se quedaran”, concluyó.
