La locura de la selección de Estados Unidos de fútbol en la concentración para el Mundial tras “la mano derecha de Dios” que marcó una final histórica de NBA

2

La selección masculina de fútbol de Estados Unidos vivió una noche de máxima euforia fuera de la cancha cuando, a pocas horas de su debut en el Mundial de la FIFA 2026, el vestuario estalló tras la histórica remontada de los New York Knicks ante los San Antonio Spurs en el Juego 4 de las Finales de la NBA. El festejo, documentado en un video viralizado en redes sociales por el capitán Tyler Adams, mostró cómo la fiebre por el baloncesto invadió la intimidad del equipo nacional de las barras y las estrellas. La reacción del plantel estadounidense ante la victoria de los Knicks se convirtió en un fenómeno viral y un reflejo del impacto cultural que atraviesa a la delegación durante la concentración mundialista.

El episodio ocurrió en el hotel de concentración del equipo, donde los futbolistas se reunieron frente al televisor para seguir la transmisión del partido. El desenlace, un palmeo de OG Anunoby a 1,2 segundos del final que selló el 107-106 definitivo, y que Karl-Anthony Towns definió como “La mano derecha de Dios”, haciendo referencia a la “Mano de Dios” que se popularizó con el gol de Diego Armando Maradona ante Inglaterra en el Mundial de 1986, desató una celebración desbordante en la sala común.

Brenden Aaronson, Antonee Robinson, Tim Weah y Chris Richards saltaron sobre los sillones y se lanzaron unos sobre otros en una pila humana, mientras los gritos de júbilo llenaban el ambiente. Solo Haji Wright, delantero seguidor de los Lakers, se mantuvo al margen, recibiendo bromas de sus compañeros por su escasa reacción ante el triunfo de los Knicks.

El seguimiento apasionado de los partidos de la NBA por parte de la delegación estadounidense no es casual. La plantilla cuenta con una fuerte presencia de jugadores nacidos en Nueva York, como el propio Adams y el defensor Joe Scally, quienes han contagiado su entusiasmo al resto del grupo. Incluso futbolistas formados fuera de Estados Unidos, como Malik Tillman, criado en Alemania, admitieron públicamente haberse vuelto seguidores del equipo neoyorquino, mostrando cómo la cultura deportiva estadounidense trasciende fronteras y disciplinas.

La gesta de los Knicks no solo impactó a la selección de fútbol, sino que también marcó un hito para la historia de la NBA. El equipo revirtió una desventaja máxima de 29 puntos, la mayor jamás remontada en unas Finales. El récord anterior pertenecía a los Boston Celtics, que remontaron 24 puntos contra los Lakers en 2008. Esta vez, los Spurs dominaron la primera mitad con 76 puntos, la mayor diferencia visitante al descanso en una serie por el campeonato. Sin embargo, la segunda parte vio el colapso del equipo texano y la explosión ofensiva de Jalen Brunson y Anunoby, que sumaron 36 y 31 puntos respectivamente y devolvieron la esperanza a los aficionados del Madison Square Garden.

“Me dijeron que necesito centrarme en los rebotes. Sobre todo en los rebotes ofensivos, y simplemente usar mi habilidad, tamaño, fuerza y ​​atletismo para tener un impacto en los rebotes ofensivos. Y sucedió al final. Le pasé el balón a Jalen. Tuvo un buen tiro, y yo simplemente me lancé a por él. Intenté hacer un mate con un toque o algo así. El balón me pasó por encima de la cabeza, así que no pude hacer un mate de verdad. Así que intenté darle un toque suave y entró“, describió su heroica acción OG Anunoby.

El coach Mike Brown no ahorró elogios para sus hombres. “No sé si hubo una jugada más importante que cualquier otra en la historia del baloncesto de los Knicks. Fue un rebote ofensivo importantísimo”, expresó tras el juego. “La forma en que tuvo que controlarla y encestarla, sin duda es el tiro más icónico en la historia del baloncesto neoyorquino”, agregó.

Los Kincks se impusieron a los Spurs y ganan la serie 3-1 (Reuters)

El desenlace del partido tuvo un efecto inmediato en el ánimo del conjunto dirigido por Mauricio Pochettino. La energía colectiva tras la victoria de los Knicks sirvió como catalizador para la química del grupo, que se encuentra a las puertas de su primer desafío mundialista frente a Paraguay en el SoFi Stadium de Los Ángeles.

Mientras la ciudad de Nueva York celebra, la selección de Estados Unidos se prepara para encarar un grupo exigente en la Copa del Mundo, donde además del equipo sudamericano, también enfrentará a Australia el 19 de junio en el Estadio de Seattle, Washington y a Turquía el 25 en el Estadio de Los Ángeles.