
“Su detención, su sustracción de la vida social y política de la gente resiente aquello que no acompaña este tipo de políticas que lleva a cabo el actual Presidente. Restringen sus visitas de manera salvaje. El drama es que al recibir menos personas, hablas con menos gente. Pero ella se informa y mira todo”. Así explicó Máximo Kirchner, durante una entrevista con Futurock, el momento que vive su madre, quien cumple condena en su prisión domiciliaria de San José 1111.
Internamente, en el kirchnerismo aceptan que las restricciones impuestas por la justicia federal, limitan mucho el accionar político de Cristina Kirchner. La rosca. Tiene la posibilidad de ver a cuatro personas por semana repartidas en un total de seis horas en la misma cantidad de tiempo. Las trabas no solo son un freno para su accionar en el mundo donde siempre se movió, sino que también han pegado en su estado de ánimo.
Según algunos dirigentes que la visitaron o hablaron con ella en la última semana, el ánimo de la ex presidenta no es el mejor. El encierro empieza a pasar factura. Su invisibilidad mediática y en las redes parece ser solo temporal. O, tal vez, sea parte de una nueva etapa. Lo cierto es que en paralelo, CFK sigue activa y pendiente de que su base de poder se sostenga, y que el peronismo pueda tener una oferta electoral compacta el año que viene.
En los últimos días empezó a tomar estado público las conversaciones que la dirigencia opositora mantiene activas para poder construir un frente anti Milei el año que viene. Un esquema amplio, que rompa barreras internas en el peronismo, y que alcance a otros sectores donde flotan dirigentes con pasado en el PRO o presente en la UCR.

Cristina Kirchner está al tanto de esas conversaciones y quiere que se expandan. Por eso le pidió a Miguel Pichetto, con el que se reunión una semana atrás, que se concentren en trabajar en acuerdos parlamentarios, en un año que será muy difícil para el peronismo, golpeado por el recambio de cámaras tras la derrota electoral del año pasado.
La ex presidenta hace tiempo que viene planteando la necesidad de abrir canales de diálogos nuevos dentro del Congreso. Por eso hubo algunos contactos informales con el peronismo cordobés, a través de Ignacio García Aresca, el hombre de confianza del gobernador de Córdoba Martín Llaryora, y también acuerdos tácticos con sectores del radicalismo más duros. Consensos que se visibilizaron cuando votaron en conjunto la emergencia en discapacidad y el presupuesto de las universidades públicas.
En ese camino de diálogos cruzados que hay en el terreno opositor, uno de los temas centrales, que aún no tiene respuestas, es determinar cuál es el lugar que ocupará Cristina Kirchner en el próximo armando opositor. Existe cierto consenso de que no hay margen para armar un frente nacional sin incluir al kirchnerismo. En todo caso, lo que está en discusión es qué lugar ocupará la fuerza política que lidera la ex mandataria.
“La quieren fuera de la cancha porque, a pesar de la demonización que se hizo sobre ella, sigue teniendo uno de los caudales electorales más altos del país. Hay dirigentes que no hablan de esto y forman parte de normalizar la proscripción. Creo que la política tiene que terminar con la hipocresía”, dijo en las últimas horas la camporista Mayra Mendoza.

La intendente de Quilmes en uso de licencia y actual legisladora provincial estuvo presente en una marcha que se realizó en Río de Janeiro por el Día de la Mujer. “Frenar a Milei es recuperar la democracia y, necesitamos a Cristina en libertad para recuperar el país de la destrucción”, aseguró en uno de los actos.
Después, en una entrevista con la AM530 reiteró el pedido de una forma más concreta: “Para poder frenar a Milei, Cristina tiene que estar en libertad y el peronismo tiene que tomar conciencia de eso”. La Cámpora es la única agrupación política que mantiene arriba la bandera de “Cristina Libre” y que forcejea con otros sectores del peronismo para poner la consigna en la agenda central de la fuerza política.
El mensaje de Mendoza, en el que plantea que hay dirigentes que no se refieren al tema, y a los que trata de hipócritas, tiene un destinatario directo: Axel Kicillof. Al gobernador bonaerense no le perdonan su alejamiento de Cristina Kirchner y la ausencia en su discurso de un pedido concreto por la libertad de la ex presidenta.
En la misma sintonía que la dirigente de Quilmes, pero en referencia a la interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires, se expresó Máximo Kirchner. “Hay un momento en que las cosas deben resolverse. Uno no puede vivir en un estado de asamblea permanente, juntando 80 personas para decidir todo. Tiene que agarrar y decidir. Porque para eso también te votan. La laxitud de los tiempos, poco tiene que ver con las urgencias y necesidades de la gente”, afirmó.
El mensaje, que también está dirigido a Axel Kicillof, tuvo un agregado: “No me vengan con la cantinela que pusimos palos en la rueda porque eso es una mentira de prinpio a fin”. Los cuestionamientos tienen que ver con las decisiones que ha tomado el Gobernador respecto a la gestión política, pero también respecto a su posicionamiento sobre el rol, la conducción y la detención de CFK.

Es justamente el lugar que va a ocupar la ex Jefa de Estado en el esquema político que viene, uno de los debates que empezaron a darse en el peronismo y sus aliados o aquellos que quieren serlo. Por fuera del esquema kirchnerista hay una idea cada vez más clara y tiene que ver con que la propuesta electoral no tiene que tener a CFK en un lugar preponderante, pero la debe contener.
El gran problema para ese sector es que cómo lograr que eso ocurra. Hay, a priori, dos maneras. Una es en base a un acuerdo, en el que la ex presidenta acepte tener un rol público menos preponderante que los que ha tenido históricamente. Otra es que se acuerden reglas de juego básicas, que haya una competencia, a través de una PASO, y que la corriente peronista que no tiene sintonía fino con el mundo K, logre ganar esa disputa.
En los hechos, ningún dirigente indentificado con el anti kirchnerismo, como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro o Nacho Torres van a querer sumarse a una propuesta donde el cristinismo tenga preponderancia. Entonces, la hipótesis que algunos dirigentes peronistas manejan, es que la negociación con esos sectores sea para lograr un acuerdo tácito de no agresión y no competencia. No juegues conmigo, pero tampoco me pongas un contrincante. Abstención. De eso se trata.
La potencia electoral que CFK aún conserva es la que le permite tener un lugar de importancia dentro del círculo de negociaciones. Entre los sectores menos kirchneristas que quieren ser parte de la coalición creen que la ex presidenta tiene que correrse del lugar central que tuvo siempre, para que ese movimiento sea la forma de levantar la barrera y aglutinar a distintos dirigentes que pueden darle volumen a una coalición opositora.
