Tres años después de su último partido oficial, Alejandro Donatti volvió al fútbol a los 39 años y lo hizo en Boca Unidos, el club de Corrientes donde dio el salto como jugador. El regreso ocurrió este sábado en la cancha de Deportivo Armenio, en un partido del Federal A (tercera categoría del fútbol argentino) ante Atlético Escobar que el equipo correntino ganó 3 a 0.
El defensor ingresó desde el banco de suplentes por Lautaro Ludueña y estuvo 20 minutos en el campo, suficientes para cerrar un ciclo abierto hace más de una década. Al entrar al terreno de juego, se persignó. Boca Unidos no solo sumó los tres puntos sino que también recibió de vuelta a uno de sus hijos pródigos.
La última vez que Donatti había disputado un partido fue el 29 de julio de 2023, cuando integró el once titular en un empate sin goles entre Sarmiento y Banfield. Para ese momento el fútbol ya había perdido su atractivo para él, algo que lo llevó a alejarse de las canchas.
Su carrera estuvo marcada por logros colectivos y clubes de peso. Bicampeón con Racing Club, también integró el equipo de Tigre que llegó a la final de la Copa Sudamericana, donde el conjunto de Victoria quedó subcampeón. Además, vistió las camisetas de Rosario Central, Flamengo de Brasil y San Lorenzo, el club del que siempre fue hincha.
El regreso a Boca Unidos se produjo 14 años después de su primera etapa en el club. De acuerdo con el medio deportivo, fue allí donde todo comenzó para el Flaco, y fue allí donde decidió retomar el hilo.

A fines de 2025, Donatti había confesado su deseo de retornar a las canchas: “No me importa la plata, me encantaría volver a jugar”. Su determinación de colgar los botines había tenido vinculación con la crisis de salud mental que atravesó.
Fue en el Ciclón donde los problemas se exacerbaron: la presión y el temor al juicio ajeno dentro del fútbol empeoraron su estado. “Cuando el futbolista piensa en el qué dirán cuando entra a la cancha, ya está medio como mal de la cabeza y eso me estaba pasando a mí después de San Lorenzo”. Allí comenzó un tratamiento médico: “Tuve que mandar certificados del psiquiatra y del psicólogo, pero creían que hacía eso para no ir al club”.
“Era depresión avanzada con ataques de pánico. El psiquiatra me dijo que tenía que tomar dos pastillas al día. Cuento mi experiencia para ayudar; sé que hay muchos jugadores que les pasa”, comentó entonces.
Finalmente, tuvo la oportunidad de regresar a la acción en Boca Unidos, institución en la que se había destacado entre 2008 y 2012. Antes, se había formado en 9 de julio de Rafaela, Tiro Federal de Rosario y Libertad de Sunchales. “Es una alegría enorme. Necesitaba volver a un club en el que me sentía cómodo. Trato de vivirlo distinto, dando lo mejor y tratando de ayudar”, comentó tras el encuentro, con la satisfacción de poder darle otro cierre a su carrera como futbolista.

