José Mourinho repasó su carrera y reveló cómo enfrenta la presión del fútbol de élite

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José Mourinho repasó en Beast Mode On su carrera como entrenador y vinculó su trayectoria con el fútbol de clubes en Portugal, Inglaterra, Italia, España y Turquía (REUTERS/Pedro Rocha)

La carrera de José Mourinho volvió a quedar contada por él mismo en una entrevista con el podcast Beast Mode On, donde repasó títulos, etapas en varios países y episodios de su carrera como entrenador.

En la charla con Adibay Orékún-Fenwa, el técnico portugués reconstruyó su biografía futbolística entre recuerdos de infancia, finales europeas, vestuarios de élite y una reflexión sobre lo que su trabajo deja en jugadores y aficionados.

Mourinho resumió en Beast Mode On su trayectoria como la de un entrenador moldeado por el fútbol de clubes, marcado por su paso por Portugal, Inglaterra, Italia, España y Turquía, y por títulos como la Champions League de 2004 con el Porto y la Conference League con la Roma.

Contó que a los 17 años entendió que no sería un gran jugador, que su “hábitat natural” sigue en el trabajo diario con una plantilla y que quiere dirigir una selección en el futuro. Mourinho situó el origen de su relación con el fútbol en una escena muy temprana. “Mundial de México 1970, yo tenía siete años, y lo recuerdo. Recuerdo ver la final con mi padre”, dijo.

El entrenador contó que primero soñó con el césped y no con el banquillo. “Sí. Pero como jugador. Mi padre era futbolista… Cuando tenía siete años pensé que podía ser un jugador increíble, y cuando tenía 17 me di cuenta de que no podía”, confesó.

José Mourinho contó que a los 17 años entendió que no sería un gran jugador y afirmó que su hábitat natural sigue en el trabajo diario con una plantilla (Europa Press)

También dejó clara la clase de entorno en la que mejor se reconoce: “No, mi hábitat natural es el fútbol de clubes; entrenar todos los días, jugar tres veces por semana, estar con los jugadores, trabajar con los jugadores, entender a los jugadores, discutir con los jugadores, abrazar a los jugadores…”.

Del Porto campeón de Europa a su recorrido internacional

Cuando Orékún-Fenwa le pidió que volviera a la final de la Champions League de 2004, el técnico recurrió a una imagen de altura: “Hicimos algo increíble. Desde entonces un club portugués no volvió a ganar, no volvió a jugar la final y no volvió a jugar la semifinal. Eso te da la dimensión de lo que hicimos. Fue como tocar el cielo”.

Mourinho explicó que aquella conquista dio paso al siguiente tramo de su carrera. “Después del partido fue como, ya está, trabajo hecho, trabajo increíble, y es momento de respirar un poco y seguir”, afirmó al podcast.

Mourinho definió la Champions League 2004 con el Porto como una conquista excepcional y subrayó que ningún club portugués volvió a disputar una final desde entonces (REUTERS/Jose Manuel Ribeiro)

Sobre su recorrido por distintos campeonatos, lo presentó como una experiencia que lo cambió dentro y fuera del campo: “Mi carrera cambió por esta situación de España, Italia, Inglaterra, Portugal, Turquía… Me hizo una persona diferente y también un entrenador diferente”.

Ese tránsito, añadió, también exigió adaptarse a culturas y lenguas nuevas. En Turquía, según relató en Beast Mode On, la barrera idiomática le impidió expresarse como quería y comunicarse del mismo modo con la afición.

Cómo entiende Mourinho el oficio de entrenar

Ante la pregunta sobre cómo maneja los altibajos emocionales del fútbol, José Mourinho respondió con una lógica de calendario y oficio: “No tengo tiempo para gestionarlo. Cuando eres entrenador, termina el partido, subes al autobús y ya estás pensando en el siguiente”.

La fórmula que usó para definir esa rutina condensó su manera de vivir el cargo: “Cuando gano no tengo tiempo para ir al paraíso, y cuando pierdo no tengo tiempo para ir al infierno. Amor y pasión, solo eso”.

José Mourinho sostuvo que su paso por España, Italia, Inglaterra, Portugal y Turquía lo convirtió en una persona diferente y en un entrenador diferente (AP/Ana Brigida)

También describió cómo encara las conferencias de prensa y negó que prepare respuestas cerradas: “Me gusta ir como a una conversación normal. A veces siento que tengo que ser más amistoso porque la conversación es buena; otras veces siento que necesito aprovechar las cámaras para mandar algún mensaje”.

Sobre los futbolistas de máximo nivel, rechazó la idea de que sean un problema: “Tener a los mejores jugadores es el mejor problema que un entrenador puede tener. Yo quiero a esos jugadores”.

En ese sentido, su definición del gran futbolista fue tajante: “Es el paquete completo. Tiene que ser bueno técnicamente, físicamente, mentalmente y también jugador de equipo”.

En ese punto ilustró su manera de leer vestuarios con dos casos opuestos. De John Terry recordó que, cuando peleaban por la Premier League, pospuso una operación hasta después del título. “Él quería ganar y echar al Barcelona”, contó.

Los partidos y títulos que marcaron su carrera

El paso por Tottenham quedó asociado a la falta de conexión por los efectos del COVID, según su relato (Action Images via Reuters/Matthew Childs)

El paso por Tottenham apareció en la entrevista como una etapa marcada por la pandemia. “Tottenham fue COVID. Sin conexión”, resumió, antes de explicar que el primer partido ante el West Ham fue casi el único recuerdo con público, porque después llegaron los estadios vacíos.

A partir de esa experiencia, situó su mayor frustración en la final de la Copa de la Liga que no pudo dirigir. “No podía creerlo”, dijo, y sostuvo que para él y para los jugadores aquel partido “lo significaba todo”, mientras que para los propietarios pesaba más la clasificación a la Champions League por razones económicas, según su versión en el podcast.

Cuando le preguntaron qué encuentro volvería a dirigir, eligió una derrota. “Sería la final de la Europa League, Roma-Sevilla, con un árbitro diferente”, contestó.

Al repasar sus logros, respondió: “Cuando ganamos en Roma la Conference League, esa ciudad se volvió loca”, afirmó, antes de sostener que el impacto en la capital italiana fue comparable al que algunos campeones de Europa no consiguen en otras ciudades.

Mourinho sostuvo que el impacto del título de la Conference League en la capital italiana fue comparable al que algunos campeones de Europa no logran en otras ciudades (REUTERS/Marko Djurica)

Mourinho explicó por qué ese título ocupa un lugar singular en su memoria. La caravana por el Coliseo y el Circo Máximo, dijo, le hizo medir lo que un equipo puede entregar a una comunidad que vive su club con intensidad.

Aunque insistió en que su espacio natural sigue en el club, dejó abierta una puerta al futuro internacional: “Cuando veo la sensación del Mundial, incluso de la Eurocopa, es algo que me gustaría hacer… Un día lo haré”.

En esa misma parte de la charla volvió a mostrar su relación sentimental con los torneos de selecciones, desde Mundial de México 1970 hasta el título de Lionel Messi. Recordó que era “muy Maradona”, elogió a Ronaldo Nazário, Rivaldo y Ronaldinho, y definió la consagración del capitán argentino como una historia que el fútbol “debía” completar.