El All England Club se viste de gala para una nueva final de Wimbledon. Jannik Sinner, indiscutido número uno del mundo, salta al césped de la Catedral con la misión de revalidar su corona —venció a Carlos Alcaraz en 2025— y convertirse en el décimo jugador de la Era Abierta en defender el título de forma consecutiva. Sin embargo, enfrente no tendrá un escollo sencillo: Alexander Zverev, impulsado por su reciente consagración en Roland Garros, busca quebrar los pronósticos, transformarse en el nuevo número dos del planeta y sellar un doblete París-Londres. El alemán se quedó con la primera tanda por 7 (9)- 6 (7), aunque el italiano se impuso en el segundo set por 7 (7) – 6 (2).
El primer set de la final de Wimbledon se desarrolló bajo una marcada paridad, con ambos jugadores mostrando solidez en sus turnos de saque y escasas oportunidades de quiebre. Sinner inició el partido imponiendo su ritmo y logró adelantarse en cada oportunidad que dispuso de su servicio, mientras que Zverev respondió con autoridad, especialmente apoyado en su primer saque. A lo largo de los primeros juegos, el alemán evidenció una creciente confianza en la ejecución de sus golpes, aunque el líder del ranking consiguió mantenerse siempre al frente en el marcador.
La definición del set llegó en el tiebreak, tras once games en los que ningún jugador pudo sacar una ventaja definitiva. Ambos mantuvieron la concentración y evitaron ceder puntos fáciles, lo que llevó la definición a una batalla de detalles. En el desempate, Sinner tuvo chances de inclinar la balanza a su favor, pero Zverev se mostró más preciso en los momentos determinantes y cerró el parcial 9-7. El alemán se quedó con el primer set después de poco más de una hora de juego.
El segundo set de la final de Wimbledon mantuvo la tendencia de equilibrio observada en el inicio del partido. Ambos jugadores mostraron solidez en sus turnos de saque, alternando potentes primeros servicios y golpes precisos desde el fondo de la cancha. Al igual que en la primera tanda, el set se definió en el tiebreak. Sinner sacó ventaja rápidamente, llegó a ubicarse 4-0 y se quedó con la manga por 7 (7) – 6 (2).
El favoritismo inicial recae sobre el hombro del Sinnier, quien llega a la cita cumbre tras exhibir una autoridad implacable en las semifinales, donde apartó del camino al serbio Novak Djokovic. Sinner, que ostenta una campaña casi perfecta con apenas tres derrotas en todo el año y cinco títulos en el bolsillo, busca alcanzar hoy la simbólica cifra de 100 victorias en partidos de Grand Slam. Además, una victoria lo consolidaría en absoluta soledad como el tenista italiano más laureado de todos los tiempos, estirando su récord a cinco conquistas de fuste.
Por su parte, el alemán Alexander Zverev arriba a la Cancha Central despojado de los fantasmas del pasado y con la tranquilidad que otorga el estatus de campeón de un Major. Tras quebrar su techo histórico en el césped londinense, donde jamás había superado la barrera de los octavos de final, el de Hamburgo aspira a emular las gestas de leyendas locales como Boris Becker y Michael Stich.
A pesar de que el historial general favorece a Sinner con 10 victorias sobre 4 del germano, el choque de esta tarde introduce un factor de absoluta incertidumbre: será la primera vez en sus carreras que se enfrenten sobre una superficie de hierba. Con el saque adquiriendo un rol protagónico bajo las condiciones de la pista británica, la batalla táctica pondrá a prueba la resistencia física de Sinner frente al renovado poderío mental de un Zverev decidido a romper la hegemonía del líder del circuito.
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