Esto es lo que ganarán los novatos del draft 2026 en la NBA: cifras millonarias y récords en juego

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Los contratos del draft 2026 redefinen el panorama salarial para los jugadores jóvenes que ingresan a la NBA (Brad Penner-Imagn Images)

El draft 2026 de la NBA volvió a dejar en evidencia la magnitud de los contratos que dependen de la posición en el orden de selección.

A.J. Dybantsa, elegido como número uno por los Washington Wizards, está en condiciones de firmar un acuerdo por USD 69 millones en cuatro temporadas si se ajusta al porcentaje máximo permitido por la escala de rookies, el 120%. Este mecanismo, vigente desde hace casi tres décadas, no solo define cuánto puede cobrar cada jugador, sino que también condiciona la estructura y flexibilidad financiera de las franquicias.

De acuerdo con cifras publicadas por Forbes, la disparidad dentro de la primera ronda es notoria. El segundo elegido, Darryn Peterson (Utah Jazz), tiene proyectado un contrato total de USD 61,8 millones y un salario inicial de USD 13,6 millones.

Más abajo, la selección número 30 apenas roza los USD 15,5 millones por cuatro años, con un primer sueldo de USD 3 millones. La diferencia entre la cima y el fondo del draft es tan marcada que la expectativa económica se convierte en un factor determinante para jugadores y equipos.

El número uno del draft inicia su carrera profesional con uno de los acuerdos económicos más altos para un debutante (Brad Penner-Imagn Images)

Origen y funcionamiento de la escala salarial para rookies

La escala salarial fue implementada en la NBA a partir de 1995, tras el conflicto generado por la llegada de Glenn Robinson a la liga.

El ala-pivote, elegido en 1994, demoró su firma exigiendo un contrato de 10 años y USD 68 millones, una cifra que superaba a la de muchas estrellas consolidadas.

Ese episodio llevó a los propietarios y a la NBA a establecer límites claros para los contratos de los recién llegados, con el objetivo de evitar negociaciones interminables y mantener el control sobre el crecimiento de la masa salarial.

El caso del primer pick de 1994 fue clave para que la NBA implementara el sistema de escala salarial vigente (NBA/Ryan Van Dusen)

El sistema actual contempla contratos de cuatro años para las selecciones de primera ronda, con dos temporadas garantizadas y otras dos sujetas a opción de la franquicia.

Cada posición en el draft tiene asignado un valor base, y los equipos pueden ofrecer entre el 80% y el 120% de esa cifra.

En la práctica, la mayoría de las franquicias opta por el 120%, como gesto hacia los jugadores y para evitar conflictos contractuales tempranos.

En contraste, las selecciones de segunda ronda no tienen contratos garantizados automáticamente. Cada acuerdo se negocia de manera individual, lo que genera una brecha aún mayor en el acceso a la seguridad financiera para los jóvenes talentos.

El segundo seleccionado del año también accederá a un contrato millonario, aunque por debajo del tope máximo (Brad Penner-Imagn Images)

El impacto en la construcción de los equipos y la competencia

Este sistema de contratos escalonados influye en la manera en que las franquicias de la NBA planifican sus plantillas. Según Forbes, la previsibilidad de los salarios de los rookies permite a los directivos proyectar la estructura salarial a mediano plazo y anticipar las opciones de extensiones, renovaciones o movimientos en la agencia libre.

El caso de Dybantsa es paradigmático: si cumple las expectativas propias de un número uno, los Washington Wizards podrán ejercer las opciones de tercer y cuarto año, asegurando la continuidad de su figura bajo condiciones económicas favorables para el equipo.

La diferencia de montos dentro de la primera ronda refuerza la jerarquía tradicional del draft. Aunque la camada de 2026 era considerada una de las más parejas en lo deportivo, con Cameron Boozer y Caleb Wilson completando el cuarteto de elite junto con Dybantsa y Peterson, la brecha económica entre el primero y el resto sigue siendo considerable.

Forbes destaca que 9 de los 10 primeros seleccionados fueron freshmen universitarios, lo que confirma el dominio de los jugadores jóvenes formados en el circuito estadounidense.

La previsibilidad de los salarios de los novatos condiciona la gestión financiera y deportiva de las franquicias (Brad Penner-Imagn Images)

La escala salarial también repercute en la competitividad de la liga. El tope salarial proyectado para la próxima temporada es de USD 165 millones.

Las franquicias pueden ofrecer extensiones de contrato a los jugadores que se destacan en sus primeros años, por hasta el 30% de ese tope en el caso de quienes alcanzan menciones All-NBA, y hasta un 35% para los elegibles a un contrato supermax. Estos porcentajes explican por qué la NBA es la liga con mayor representación en el ranking de deportistas mejor pagados de Forbes en 2026, con 20 de los 50 lugares principales.

El sistema, sin embargo, también complica la retención de plantillas campeonas. Ocho equipos distintos conquistaron los últimos ocho títulos, en parte por la dificultad para sostener núcleos de superestrellas sin sobrepasar los umbrales salariales que disparan impuestos y restricciones.

La reciente consagración de los New York Knicks, que terminaron una sequía de 53 años, expuso este dilema: el propietario James Dolan advirtió que “habría que ser suicida” para ingresar al second apron, una franja salarial que impone fuertes penalidades a quienes la superan.

El propietario de los Knicks señaló los riesgos de sobrepasar los límites salariales impuestos por la liga (Geoff Burke-Imagn Images)

Cambios normativos y las nuevas reglas anti-tanking

La NBA endureció sus políticas para evitar el tanking, la práctica deliberada de perder partidos para obtener mejores posiciones en el draft. A partir de la próxima temporada, los equipos ya no podrán quedarse con un pick dentro del top cinco en tres drafts consecutivos. Además, el sorteo de posiciones tendrá nuevas restricciones para reducir la probabilidad de que las franquicias con peores registros acumulen talentos de manera sistemática.

Un caso que ilustra el impacto de estos cambios es el de los San Antonio Spurs, que construyeron su núcleo actual gracias a la seguidilla de elecciones altas que les permitió sumar a Victor Wembanyama, Stephon Castle y Dylan Harper en años consecutivos. Los tres permanecen bajo contratos de novato, lo que otorga al equipo margen para reforzar el plantel sin exceder los límites salariales.

Según Forbes, Wembanyama —elegido primero en 2023— juega con un acuerdo de USD 55 millones en 4 años y podría acceder a una extensión máxima de USD 300 millones si repite sus logros individuales la próxima temporada.

San Antonio logró reunir un trío de talentos bajo contratos de novato, optimizando su flexibilidad en el mercado (Scott Wachter-Imagn Images)

El mercado de las extensiones y los contratos fuera del radar

La administración de contratos y extensiones puede modificar el destino de las franquicias. Forbes cita el caso de Jalen Brunson, quien llegó a los New York Knicks desde los Dallas Mavericks con un acuerdo de USD 104 millones por cuatro años en 2022.

Dos años después, firmó una extensión de USD 156 millones por el mismo periodo, una cifra inferior a la supermax de USD 269 millones que podría haber aspirado si esperaba a ser agente libre. La diferencia, de USD 113 millones, permitió a los Knicks construir un plantel más competitivo y profundo alrededor de su base titular.

El caso de Brunson, que acumuló apenas USD 6,1 millones en su contrato de novato como segunda ronda, según Forbes, ilustra la relevancia de encontrar talento fuera de las primeras posiciones del draft y la importancia de la flexibilidad financiera.

El mercado de agentes libres y la capacidad de detectar jugadores con potencial de impacto inmediato se volvió tan relevante como la elección en el draft. La combinación de contratos de novato previsibles, topes salariales en aumento y nuevas reglas anti-tanking configura un escenario de máxima exigencia para los ejecutivos de la NBA.

El base de los Knicks es ejemplo de cómo una gestión estratégica de contratos puede transformar el futuro de un equipo (Vincent Carchietta-Imagn Images)

La reacción de A.J. Dybantsa tras ser seleccionado

La reacción de A.J. Dybantsa tras ser seleccionado número uno por los Washington Wizards fue recogida por ESPN. El alero expresó la dimensión personal y profesional del momento al afirmar: “Es súper surrealista, como lo imaginas cuando eres niño. Se llevan a un jugador súper versátil, dispuesto a hacer lo que haga falta para ganar. Es el sueño de un entrenador”.

Con sus palabras, Dybantsa dejó en claro no solo la expectativa que recae sobre su figura, sino también el perfil competitivo y polifacético que espera aportar a una franquicia en plena reconstrucción.