
A principios de los años 90, el grunge dominaba la escena musical norteamericana con una fuerza que parecía no dejar espacio para ningún otro género. Nirvana había desplazado a Michael Jackson del número uno con Nevermind en 1991, y todo lo que sonara demasiado melódico o accesible corría el riesgo de quedar fuera de lugar. […]
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