El mensaje de Maximo Kirchner alteró la convivencia del peronismo y sembró dudas sobre la unidad en el 2027

9

Máximo Kirchner encabezó un acto en Parque Lezama durante la tarde del sábado

La discusión del peronismo sobre la renovación del espacio político se terminó de estancar el último sábado, cuando Máximo Kirchner emitió un discurso muy duro contra Axel Kicillof y en el código de la interna. Hay un foco de tensión latente que entorpece cualquier voluntad de diálogo. Si el gobernador bonaerense no va a ver a Cristina Kirchner a San José 1111, los torpedos llenos de palabras seguirán estando direccionados hacia La Plata. Y de esa postura no se mueve nadie que esté en el esquema que conduce la ex presidenta.

Existe en el cristinismo la idea de que Kicillof está obligado a ir a ver a la líder peronista al lugar donde cumple su condena en la causa Vialidad. Por lo humano, por lo político, por lo electoral y por lo coyuntural. “Le estamos pidiendo que viaje 60 km desde la gobernación a la casa de Cristina. Eso destrabaría la interna. Sino todo va a a seguir igual”, asumió un importante nombre propio de La Cámpora. O la visita o todo el universo kirchnerista seguirá inmiscuido en una interna de espaldas a la gente.

En las filas ultra K sostienen que si Kicillof no la visita -ejercicio que no hace desde hace ocho meses – , es porque no la reconoce como una parte importante dentro del armado político que construye para intentar llegar a la Casa Rosada. Es en esa instancia, en donde se pone de manifesto una de las hipótesis del cristinismo con las que buscan cercar al Gobernador. Los votos del kirchnerismo son de CFK, no de Kicillof. Y si los quiere para llegar a la presidencia, no los conseguirá con el modus operandi actual.

Los principales dirigentes del cristinismo no aceptan, bajo ninguna circunstancia, que Kicillof haya decidido no ver a quien fue su mentora política. Es un tema que les genera un gra malestar y que los obliga, en su lógica de construcción política, a trazar una línea divisoria. Si otros dirigentes como Sergio Massa, Juan Grabois o Ricardo Quintela van a verla, es inadmisible que él no la vea.

Axel Kicillof mantiene una relación conflictiva con la familia Kirchner

Entonces, el debate público vuelve a comenzar casi en forma permanente. Es un laberinto sin salida. Pero, tal vez, lo más grave es el deterioro en la credibilidad que le genera esa discusión al peronismo en su conjunto. La discusión sigue sin estar asociada a la agenda de la gente. La discusión tiene que ver por el lugar que ocupa CFK en el proceso político. Y así se pasan los días.

El presidente del bloque de diputados del peronismo en la provincia de Buenos Aires, Facundo Tignanelli, describió con claridad el pensamiento del cristinismo. “Cualquier dirigente del peronismo que aspire a conducir los destinos de un municipio, la provincia o el país, tiene que hablar con CFK. Porque es la que sabe y es la que entiende que es lo que pasa. Y es la no ha fallado en las caracterizaciones que ha hecho de las circunstancias”, dijo en Sakura streams.

Una postura parecida reflejó otra voz trascendente dentro del cristinismo, como la de Teresa García. “En la situación que vive Cristina, nos parece que el peronismo no puede estar ausente. Máximo no esta faltando a la verdad. Axel no la fue a ver más y eso para nosotros es todo un tema. Si no somos capaces de solidarizarnos y estar cerca, es un problema. A mí no se me ocurriría prescindir de la opinión de Cristina, si vas camino a discutir la presidencia de la Nación”, expresó en el canal de streaming Gelatina.

“Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla”, dijo Máximo Kirchner en Parque Lezama, durante un discurso que alteró la vida de interna y disparó un sinfín de especulaciones sobre un 2027 magro. En las distintas vertientes del peronismo advierten que, a esta altura del calendario y después de tantas acusaciones cruzadas, es imposible pensar en un candidato de unidad del PJ.

Un dirigente de peso en el esquema del PJ Federal analizó la situación con más resignación que preocupación. “Esto no se va a ordenar. O vamos a unas PASO o vamos fragmentados. Las diferencias son insalvables y la discusión está agotada. Está cansada la gente y están cansados los dirigentes”, afirmó. Un retrato pleno de la realidad que está afuera de los límites bonaerenses.

En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) advierten que lo que hizo el líder de La Cámpora el sábado fue escenificar una ruptura con el sector que comanda Kicillof. “La relación política estaba fracturada. En Parque Lezama lo que ocurrió es que esa fractura quedó expuesta”, le aseguró a Infobae uno de los principales dirigentes del esquema que fundó el Gobernador.

Hacia adelante, en el kicillofismo sostienen que la única opción de subsanar tantas diferencias es competir y legitimar un candidato en las PASO. Kicillof está cada vez más convencido de que ese es el único camino. Porque, en los hechos, hay dos sectores en pugna. Uno es el que representa él y otro el que representan los Kirchner. Después del acto del sábado parece quedar claro que no van a ir de la mano.

“Demostraron que prefieren perder a que gane Axel. Por eso hay que ir a una PASO. Si no hay internas, el peronismo va a ir dividido a las elecciones”, sostuvo un dirigente muy cercano al Gobernador. En el kicillofismo ven en el acto del Parque Lezama una nueva oportunidad para diferenciarse del cristinismo, con el que, con el pasar de los días, tiene una relación cada vez más conflictiva.