
El Gobierno no sólo quiere que los aumentos salariales se pacten por debajo de la inflación, incluso pese a la suba que hubo en marzo del 3,4% del costo de vida, sino que también está decidido a no homologar las cláusulas de los convenios que considera inviables, como las contribuciones empresariales para las obras sociales que acuerdan algunos sindicatos con las cámaras.
Pero, en este contexto de presión de las bases por recomponer los sueldos, la actitud oficial, que materializará la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, podría desatar varias guerras simultáneas.
Uno de los casos que se perfila como más conflictivo es el último acuerdo salarial firmado por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), que lidera Armando Cavalieri.

Al Gobierno no le preocupa el aumento porcentual que firmaron el sindicato y las cámaras, que consistió en un 5% en tres tramos (2% en abril, 1,5% en mayo y 1,5% en junio) y el pago de un bono extraordinario de $120.000 correspondiente al trimestre abril-junio. Pero en Trabajo analizan una homologación parcial porque se objetan dos puntos: el aumento de la cuota solidaria del 2% al 2,5%, por encima del tope fijado por la Ley 27.802 de Modernización Laboral, y la contribución empresarial para OSECAC, la obra social de Comercio, que pasó de $8 mil pesos mensuales por trabajador a $28 mil, un aumento que el Gobierno considera desmesurado.
“Son beneficios que meten por la ventana en el convenio, sin avisar antes, pero que no irán en forma directa al bolsillo de los trabajadores”, se quejó ante Infobae un encumbrado funcionario.
La ayuda para la obra social de Comercio, la más importante del país, es de un enorme impacto económico: en un universo de 1.200.000 trabajadores, el sindicato recibirá cada mes 33.600.000.000 de pesos.

Aún resuena en Comercio la traumática situación que se registró a mediados de 2025, cuando Cavalieri firmó un aumento del 5,4%, distribuido en tres tramos (1,9% en abril, 1,8% en mayo y 1,7% en junio), que se ubicó por encima de la pauta salarial del 1%, y por eso el Gobierno se negó a homologarlo y abrió un fuerte conflicto.
La paritaria mercantil recién se pudo homologar en agosto pasado luego de que Cavalieri y las cámaras empresariales rubricaron un acuerdo para el segundo semestre de 2025 en el que quedaron incluidos aquellos montos. Ahora, la pelea con el Gobierno no será por el aumento salarial ni por el bono extraordinario sino por dos rubros que van en forma directa a “la caja” sindical.
Cerca de Cavalieri aseguran que no saben nada sobre la homologación parcial que se analiza, pero en Trabajo juran que el sindicato ya conoce la decisión del Gobierno.
Hugo Moyano pasó por algo similar. Cerró un acuerdo para el Sindicato de Camioneros que sintoniza con la política que fijó el Ministerio de Economía, ya que tendrá una vigencia semestral y las cifras pactadas están por debajo de la inflación. Pero, aun así, Trabajo decidió homologarlo en forma parcial: avaló el aumento del 10,1% en el semestre marzo-agosto en 6 tramos (2%, 1,8%, 1,7%,1,6%, 1,5% y 1,5%) más una suma no remunerativa de 53.000 pesos en marzo, pero no convalidó la contribución empresarial para la obra social, que pasó de $22 mil a $25 mil mensuales por trabajador, y tampoco el nuevo adicional por presentismo ni una cláusula que ratifica el convenio colectivo de trabajo vigente hasta el momento.

La homologación parcial fue admitida a Infobae en Trabajo y en una de las cámaras del sector, pero en otra de las entidades empresariales fue desmentida.
De todas formas, a Cavalieri le resultará más sencillo que las cámaras se comprometan a pagar igual lo pactado pese a no tener su correspondiente homologación porque hay una sintonía total entre ambos sectores (con la única excepción de los supermercados mayoristas, muy críticos de la paritaria firmada).
En el caso de Moyano, en cambio, las pymes de la actividad, sobre todo las del interior, se han juramentado en no pagar los puntos del convenio sin homologación porque atraviesan una fuerte crisis e incluso en ese sector hay una cámara que interpreta que este cuadro permitiría a los trabajadores dejar de pagar al sindicato el seguro de sepelio y las cuotas solidarias del 2%.
¿Comenzará una guerra por la renuencia de Trabajo en homologar el 100% de las cláusulas de las paritarias? Es la pregunta que todos se hacen, empezando por el Gobierno. Y de la respuesta que se alcance dependerá gran parte de la paz social que Javier Milei necesita para que no haya turbulencias en el camino hacia 2027.
