
Lo apodaron “El Señor de los Anillos” por sus manos cargadas de adornos e Infobae contó, días atrás, su exoneración del Senado por suplantar la identidad del ex legislador kirchnerista Marcelo Fuentes para reclamar favores. Ahora, este medio corroboró un historial aún más frondoso: el expulsado Alejandro Actis traicionó la confianza de un trabajador con discapacidad para pedirse un préstamo por casi cuatro millones de pesos e, incluso, se hizo pasar por el asesor presidencial Eduardo “Lule” Menem para reclamar la categoría A-1, la más alta del Congreso.
“Tenía fantasías en, al menos, tres o cuatro dedos de cada mano. Así nació la fama de ‘señor de los anillos’”, relataron a Infobae desde la Cámara alta. Otra persona sumó: “Aparecía como seguridad en un despacho y después lo rajaron de ahí. Como ahora ya no se puede más estar en la categoría ‘sin destino’, terminó en ordenanza. Empezó a ser cafetero en el turno mañana y cumplía horario. Parecía afable”.
La interacción por diversos pasillos llevó a Actis a entablar diálogo con diferentes colegas, hasta que se le ocurrió la peor idea: convenció a una persona con discapacidad -ya van varias administraciones que cumplen con la ley 22.431, de protección integral- para utilizar su celular, según confiaron fuentes al tanto de lo ocurrido, e ingresó en la aplicación del Banco Nación para activar un préstamo por $3.900.000. Al involucrado no le dio para tanto: los cuantiosos pesos fueron direccionados hacia una cuenta personal. Con intereses, ahora debe cerca de cinco millones de pesos. Más las respectivas respuestas a la víctima y a la Justicia.
Por otra parte, la ambición descontrolada y el cinismo de Actis produjeron una penosa situación que empujó, junto a la anterior, el fin de su estadía en el Senado, al comunicarse de manera directa con el entonces secretario administrativo -quien maneja la caja- Emilio Viramonte Olmos, que estuvo nada menos que 15 días en dicho cargo, para solicitar la categoría A-1. Lo hizo nada menos que en nombre de Menem, subsecretario de Gestión Institucional del Ejecutivo y mano derecha de Karina Milei, conocido de la “Casa” por ser agente de la misma antes de aterrizar en Balcarce 50.

Suplantación de identidad
El ocaso definitivo de Actis en la Cámara alta comenzó cuando Fuentes (Neuquén) se enteró de que alguien estaba haciéndose pasar por él para pedir favores. No fue difícil señalar al sospechoso: los beneficios requeridos a distintos legisladores -y sus respectivos jefes de oficinas- siempre eran para el “señor de los anillos”.
Fuentes denunció ante la Dirección General de Asuntos Jurídicos del Senado que sus entonces colegas Fernando Aldo Salino (San Luis), Jesús Fernando Rejal (La Rioja), Lucila Crexell (Neuquén), Carolina Losada (Santa Fe) y Alicia Kirchner (Santa Cruz) habían sido contactados por un impostor. Luego, aparecieron más situaciones similares: Carmen Álvarez Rivero (Córdoba) y la jefa de despacho de Mariano Recalde (Ciudad de Buenos Aires) también advirtieron haber recibido mensajes y llamados de alguien que dijo ser Fuentes y pretendía guiños varios para Actis.
Tras ordenar un sumario administrativo “a efectos de investigar los hechos denunciados y deslindar las eventuales responsabilidades administrativas en torno a los mismos”, el Senado fue contra Actis y activó un proceso en los tribunales federales de Retiro.
Su causa tramita ante el Juzgado Federal N° 5, a cargo de María Eugenia Capuchetti, quien delegó la pesquisa en el fiscal Gerardo Pollicita. Infobae supo de fuentes judiciales que la fiscalía tiene en marcha una serie de medidas de prueba. Les están tomando declaración testimonial a todos los senadores involucrados. Por su condición de legisladores, tienen la posibilidad de responder las preguntas de la Justicia por escrito.
