
“Es Patricia Bullrich”, la justificó una fuente de Casa Rosada al intentar explicar los nuevos movimientos de la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado luego de que abriera un nuevo frente de tensión en la ya resentida plana libertaria tras diferenciarse del Poder Ejecutivo por segunda vez en menos de 30 días. Los sobrados indicios de autonomía que demostró la legisladora, algunos desafiantes a la cúpula del poder, impactaron de manera disímil entre los hermanos Milei.
Fiel a su estilo, el Presidente minimiza cada movimiento de su ex ministra y envía guiños con el objetivo de mantener todas las piezas sobre el tablero. Algo similar a la postura que adoptó en la contienda pública que enfrentó al asesor presidencial, Santiago Caputo, con los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.
Lo hizo cuando la ex Juntos por el Cambio presionó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a que presentara su declaración jurada en el marco de la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito y no se espera una reacción diferente ahora que Bullrich anticipó que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia” respecto del retiro del pliego de la candidata a jueza María Verónica Michelli.
“El escenario es complejo. No se le hace la cruz porque es un elemento que se necesita”, admitió un hombre de la mesa chica del libertario. El mensaje llegó una semana después del abrazo que el libertario le dio a la senadora en el balcón presidencial, el pasado feriado patrio, luego de pedirle que se adelantara y se ubicara en primera línea junto al Gabinete de cara a la Plaza de Mayo.

Hasta entonces, el mandatario no se ha expedido públicamente sobre el tema más allá de las versiones que ratifican su intención de sostener el corrimiento de Michelli. Ni siquiera luego de que la jefa de bloque admitiera que puso a disposición su renuncia en la charla que tuvieron el pasado lunes.
Asimismo, hay quienes aseguran que, a diferencia del libertario, Karina Milei no recibió con buenos ojos ninguno de los intentos por desmarcarse que protagonizó la extitular del PRO, pero descartan que accione en consencuencia. “Karina no la puede ver, pero si alguien es más peligroso afuera que adentro es mejor mantenerla adentro”, señalaron en una de las oficinas de Balcarce 50.
“Patricia es así. Quiere quedar bien con un sector que la trata bien y que le celebra que se diferencie. De esta forma, se pone en valor. Es parte de su perfil”, coincidió un integrante de la mesa chica ante Infobae. Lo llamativo es que ante la consulta de este medio respecto al impacto en la dinámica interna que genera que “uno de los propios” desautorice al mandatario, no dudó en corregir la formulación y calificarla como “una aliada”.
Desde mayo de 2025, la exPRO se encuentra formalmente afiliada a La Libertad Avanza, cuando en una actividad de campaña en la plaza Vicente López del barrio porteño de Recoleta, llenó la ficha ante las cámaras de televisión escoltada por Karina Milei y la dirigente porteña, Pilar Ramírez.

Pese a las notorias diferencias, un hombre que cruzó llamados telefónicos durante las últimas horas con la menor de los Milei matizó el malestar al negar que la última jugada de la senadora hubiera agravado la valoración que la funcionaria mantiene. “Más de lo mismo. No pasa nada”, precisó ante este medio.
En las filas libertarias admiten que se trata de una figura necesaria en la pelea por el 2027, en particular, en la disputa por la Ciudad de Buenos Aires, aunque no hay plenas garantías de que sea el verdadero deseo electoral de la dirigente. Mientras tanto, las encuestas la favorecen, por lo que los enojos internos difícilmente trasciendan. “Se dobla pero no se rompe”, bromeó un funcionario que reporta a Javier, pero también a Karina Milei.
En otra de las tribus del ecosistema, ajena a la puja, detectan que la jefa de bloque tomó la decisión de “capitalizar” ante su propio electorado los casos en los que observa a la administración libertaria “desperfilada”. “Toma el rol de la ‘mileista sensata’. Calcula además que puede hacerlo porque el Gobierno no puede darse el lujo de prescindir de ella”, describió un alfil violeta a este medio.

“Patricia hace lo que hace porque puede. Tiene un cargo de 6 años, votos propios y 50 años de trayectoria. Javier Milei la valora y necesita. Es la mujer con más huevos que conozco, no la veo acatando a nadie”, se expidió otra voz del ecosistema, y sumó: “¿Cuál era la otra opción? Ir al recinto y votarle en contra sin decir nada. Era un escándalo peor“.
Por su parte, un dirigente cercano a la senadora rechazó la existencia de un escenario de conflicto con alguno de los Milei y aseguró que cada paso que da su referente es en función de sus principios. “Nosotros estamos muy bien. Además nos necesitamos mutuamente”, expresó. “Es de persona de bien presentar la renuncia. Solo es una persona coherente”, remarcaron desde el entorno de la legisladora.
Más allá de los chispazos, en el oficialismo parece predominar el pragmatismo: Bullrich conserva niveles de adhesión propios, volumen político e interlocución con sectores que el Gobierno necesita si quieren concretar los deseos reelecionistas de Milei. Por eso, al menos por ahora, las diferencias se dirimen puertas adentro.
