El día que una lasaña dejó al Tottenham sin jugar la Champions League

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El Tottenham se privó de disputar la Champions League tras una intoxicación alimentaria masiva (PA)

Las historias más insólitas en la historia del fútbol suelen estar marcadas por goles inesperados, arbitrajes polémicos o remontadas épicas. Sin embargo, pocas veces un plato de comida ha tenido un impacto tan devastador en el destino de un club como ocurrió el 7 de mayo de 2006, cuando una simple lasaña alteró para siempre la memoria colectiva de la Premier League.

El episodio, conocido como el “Lasaña-Gate”, es recordado como el día en que el Tottenham Hotspur vio esfumarse su sueño de disputar la Champions League, mientras su eterno rival, el Arsenal, celebraba un giro de fortuna tan improbable como doloroso para los aficionados de los Spurs.

Historias insólitas y el nacimiento del “Lasaña-Gate”

El fútbol inglés ha sido escenario de episodios tan peculiares como legendarios. Desde misteriosos resbalones hasta supersticiones que marcan vestuarios, la Premier League siempre ofrece relatos para el asombro. Pero ninguno tan excéntrico como el ocurrido aquel último día de la temporada 2005/06, cuando el Tottenham llegaba a la última jornada con el destino en sus manos: dependía de sí mismo para conseguir, por primera vez en su historia, la clasificación a la Champions League.

Un punto de ventaja sobre el Arsenal los colocaba al borde del sueño europeo; solo una catástrofe podía dejarlos fuera. La noche anterior al crucial encuentro ante el West Ham United, el plantel del Tottenham se alojó en el Marriott Hotel de Docklands, en el este de Londres.

Allí, varios jugadores optaron por cenar lasaña, sin sospechar que esa elección determinaría el curso de la temporada. En la madrugada, los primeros síntomas de intoxicación alimentaria se hicieron evidentes: vómitos, diarrea y malestar general afectaron a figuras clave como Edgar Davids, Paul Robinson, Aaron Lennon, Michael Carrick y Robbie Keane, quienes permanecieron confinados en sus habitaciones, según consignó el diario británico Mirror.

El director técnico Martin Jol se vio obligado a improvisar una alineación con futbolistas poco habituales y varios titulares visiblemente debilitados. “Nunca había experimentado algo así en el fútbol”, reconoció el neerlandés tras la derrota, citado por Mirror. Y agregó: “Nos habría gustado aplazar el partido un día, pero realmente no fue posible”.

La derrota 2-1 ante el West Ham permitió que el Arsenal superara al Tottenham y asegurara su clasificación a la Champions League (West Ham United)

Un partido decidido fuera del campo

Mientras el Tottenham lidiaba con los efectos de la intoxicación, el Arsenal aguardaba expectante, sabiendo que solo una caída de su adversario directo le permitiría acceder a la máxima competencia continental.

Los Spurs necesitaban una victoria para asegurar su lugar, pero el contexto era adverso en todos los frentes. El encuentro ante el West Ham, con el agregado de que era un clásico londinense, se tornó cuesta arriba desde el inicio.

Carrick, uno de los más afectados, fue titular, pero su rendimiento estuvo lejos del habitual y tuvo que ser sustituido en el segundo tiempo, según relató el exjugador Johnny Jackson en una entrevista de 2011: “El único que recuerdo que jugó y realmente estaba sufriendo era Carrick; creo que tuvo que salir al final”.

Esa tarde, Tottenham cayó 2-1 en el estadio de Upton Park, incapaz de sobreponerse al desgaste físico y la confusión generada por la emergencia sanitaria.

Simultáneamente, el Arsenal venció al Wigan Athletic por 4-2, con un brillante desempeño de Thierry Henry, resultado que le permitió arrebatar el cuarto puesto a su clásico rival y desatar la euforia entre los aficionados “Gunners”, quienes celebraron un nuevo St. Totteringham’s Day: la tradicional fecha en que el Arsenal queda matemáticamente por encima del Tottenham en la tabla.

La desazón en el vestuario visitante era total. El Tottenham no solo perdió la oportunidad de estrenar su nombre en la Champions League, sino que debió soportar la humillación de ver a su rival histórico celebrar a su costa.

Andy Reid, mediocampista de los Spurs que ingresó desde el banco y no había sido afectado por la intoxicación, resumió el sentir del plantel: “Si fue una coincidencia, fue una coincidencia increíble. En ese partido nos jugábamos muchísimo, no solo en lo deportivo, también en lo financiero y en el prestigio de disputar la Champions League”, declaró en el podcast Broken Metatarsal, citado por Mirror.

Las investigaciones oficiales descartaron sabotaje en el “Lasaña-Gate” y atribuyeron la intoxicación del Tottenham a un infortunio alimentario (PA)

Las teorías, las consecuencias y la huella en la memoria

Algunos hinchas especularon que el chef responsable de la lasaña era simpatizante del Arsenal; otros, que se trató de un sabotaje directo. Sin embargo, las investigaciones oficiales descartaron rápidamente cualquier irregularidad por parte del hotel o sus empleados, y la intoxicación se atribuyó a un simple infortunio alimentario.

El “Lasaña-Gate” dejó secuelas profundas en la historia reciente del Tottenham. El club tardó cuatro años en lograr su anhelada clasificación a la Champions League, mientras que Jol fue destituido de su cargo apenas 17 meses después de aquel fatídico encuentro.

La prensa británica recordó que el episodio generó “un efecto dominó en los acontecimientos que siguieron”, y consolidó la imagen de fatalismo que durante años persiguió a los Spurs.

Recién para la temporada 2010/11 los Spurs pudieron finalmente hacer su debut en Champions League, dando así comienzo a una seguidilla de años en los que dirían presentes en la competencia de elite europea.