
El Brian Sarmiento mediático ya se devoró al futbolista. Su resonante participación en Gran Hermano, su pasado en las pistas del Bailando por un Sueño, su reciente rol como analista o streamer y, sobre todo, su histrionismo lo convirtieron en un imán incluso para los que no lo vieron con la pelota pegada a un botín. Sin embargo, el ex enganche, por imaginación y talento, también dejó una huella en su recorrido en el fútbol, que pudo tener mayor impacto, al punto que, durante su paso por España, coqueteó ni más ni menos que con el Real Madrid.
El ex enlace, de 35 años, surgió de la cantera de Estudiantes y, luego de un tránsito por las selecciones juveniles, se mudó al fútbol español. Fue allí, tras su desembarco en Racing de Santander, fue cedido al Xerez, donde jugó 26 partidos en la temporada 2008/2009, anotó cuatro goles, y logró el ascenso a la Liga de España siendo una de las figuras. Aquellas condiciones que lo habían marcado como un talento precoz, habían quedado expuestas en la vitrina del fútbol ibérico. Y empezó el tironeo alrededor de su figura, con el Real Madrid en las gateras.
“Me quiso comprar Sporting Gijón, Racing de Santander no me vendió. A mí me venían a comprar por 4 millones de euros después de haber salido campeón en Xerez. El último día de las transferencias me enteré por la tele que me mandaron a préstamo al Girona. Veo mi nombre, cedido, a un equipo otra vez de la B. Fue feo. La ciudad no me gustaba, el equipo no me gustaba. Hablaban en otro idioma, por más que estábamos en España, la pasé muy mal. A los 6 meses me fui y no volví”, supo contarle a Infobae en una entrevista.
Fue en ese frenesí de negociaciones, antes de la cesión al Girona, que apareció el nombre de la Casa Blanca. “Cuando se da la oferta del Gijón, el que me convence de quedarme es el presidente del Racing de Santander. Y lo llama a (Jorge) Valdano, que ya había llevado a Ezequiel Garay de Racing al Real Madrid. Me dice: ‘Hacé una temporada buena en Racing de Santander y yo te llevo’. Y después el presidente hizo ese manejo. Y ahí, como dije, estaba solo. Si hubiera tenido un buen representante, hubiera dicho ‘esto no’. Siempre me fueron cagando, esa es la bronca que uno tiene», completó la historia.
“Para mí ese fue un click muy grande, me mató. Después de eso volví a Argentina y le dije a mi papá que no quería jugar más, no entendía cómo los dirigentes manejaban el fútbol. Si se hubiese dado lo de jugar en el Real Madrid, no hubiese dormido por diez años”, supo ilustrar el impacto que tuvo en su vida esa desilusión.
De regreso a Sudamérica, Sarmiento pasó por Racing y Newell’s (el club del cual es hincha) y atesoró buenos momentos futbolísticos. “Deportivamente, tuve tres etapas muy buenas. La del Xerez, aunque era muy joven y no la entendía, pero entraba a la cancha y vos ves los partidos y decís ‘qué locura lo que jugaba’. Después fue la de All Boys; ahí sí disfruté. Y la de Banfield, que la uno con la de Perú (en Real Garcilaso), donde disfruté mucho. No teníamos casi hinchas. Los dirigentes, lo que les pedías, te lo daban, cumplían, ni se metían en el grupo. Y ese tiempo de Perú y Banfield fue cuando mejor me sentí”, enumeró sus momentos más intensos en el fútbol.
Colgados los botines, se reinventó. Hoy no lo persiguen recios marcadores, pero mantiene ásperos duelos con Andrea del Boca como stopper en la casa de Gran Hermano.
