Dudas en el Gobierno por las audiencias privadas del Papa en medio de los intentos de evitar la politización de su visita

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El presidente Javier Milei, junto al papa León XIV (Foto: REUTERS/File Photo)

A pocos días de la llegada de León XIV el próximo domingo, el Gobierno trabaja para limitar lo más posible, de antemano, las lecturas políticas de la visita. En la Casa Rosada descuentan que el Pontífice hablará de la pobreza y de los más vulnerables, y buscan transmitir que son mensajes generales. “La Iglesia siempre habla de los pobres, no va a ser contra Milei”, dicen en el entorno oficial. Pero hay un frente que no controla: las audiencias privadas que podría mantener el Papa.

La preocupación es otra. Un encuentro con un referente opositor (¿Axel Kicillof? o con ¿Juan Grabois? ¿CFK?) difícilmente podría encuadrarse como un hecho no “político“.

“No lo organizamos nosotros”, repiten lo obvio cerca del Presidente, mientras que otros alfiles de Milei, muy por lo bajo, admiten inquietud. No descartan que algunos referentes políticos afines a la oposición logren una audiencia. “Es posible que las tenga”, reconocen.

Miran con atención el antecedente de España. Allí, durante el viaje de junio, el Papa recibió en la Nunciatura a la (opositora) presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un encuentro privado que no figuraba en la agenda oficial. Fue el lunes 8, a las 16. Lo mismo ocurrió con Alberto Núñez Feijóo. Esa misma mañana, también había recibido a Pedro Sánchez y el domingo 7 había tenido, además, un encuentro privado con la Orden de San Agustín, que sí estaban anunciados.

En el Gobierno miran al obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey, de la orden de los agustinos y lo describen como muy cercano a León XIV. “Creemos que lo va a recibir. Son de la misma orden”, dijeron fuentes oficiales. Lo calificaron como un nombre “picante” por ser “el número dos en La Plata”, aunque relativizaron el riesgo político: “Es un tipo de Dios, no va a usar esto políticamente”.

Fuentes eclesiásticas dijeron no tener conocimiento de audiencias privadas adicionales por ahora, pero no las descartaron como planes de última hora. La única comunicada hasta ahora por la Santa Sede es la reunión con víctimas de abusos, que será privada y de la que no se darán a conocer ni el lugar ni los participantes.

En la Iglesia subrayan que son posibles. “En las visitas suele tener algunas pocas. No es algo seguro, pero se puede dar”, señaló, y mencionó como probable un eventual encuentro con los agustinos, la orden religiosa a la que pertenece León XIV. La fuente agregó que el Papa lo hizo en otros viajes, aunque aclaró que no tiene datos de que ocurra en este.

La comitiva oficial que viajó al Vaticano el año pasado (Foto: EFE/VATICAN MEDIA)

Sobre el lugar, en la Iglesia indicaron que “suele ser en la nunciatura para cuidar la privacidad”. Consultados por la posibilidad de encuentros con líderes políticos, respondieron que no los ven en el horizonte.

Desde la Gobernación bonaerense dijeron que una audiencia privada con Kicillof “no está prevista” y que no hicieron gestiones para conseguirla. “Desde el primer contacto que mantuvieron con la delegación del Vaticano se sabía qué podía hacerse y qué no”, sostuvieron, en referencia a que las articulaciones del gobernador quedarían limitadas a las visitas que el Papa realice en la provincia. El Gobernador recibirá al pontífice durante la misa en Luján. Pero por ahora no está previsto un contacto en privado.

En las cercanías de Kicillof bajaron el tono a los rumores. “No existe nada por fuera del protocolo anunciado por la Santa Sede”, aseguró una fuente, que calificó como “una locura” la hipótesis de un encuentro con la ex presidenta. Y agregaron que el gobernador “está llevando todo por los canales formales”.

El Gobierno pide que la visita no se politice, pero ya tomó una decisión que es política: no invitó a los ex presidentes a la recepción institucional del domingo, a las 18.30, en el Palacio Libertad. Sí fueron convocados gobernadores, diputados, senadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Quedaron afuera Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá. Desde Roma aclararon que las invitaciones a los actos oficiales dependen de las autoridades locales.

Y en la Casa Rosada buscaron relativizan que se trate de una exclusión. “Nadie los dejó afuera. Simplemente nunca estuvieron contemplados”, dijeron. El motivo, sólo esgrimido en privado hasta ahora, es que fue “por una cuestión de espacios y cupos”. “El Gobierno está cumpliendo, invitando a los tres poderes del Estado. Y no hubo una exigencia del Vaticano en ese sentido”, justificaron.

Y concluyeron: “Parece que estamos cumpliendo con ser ecuménicos”.