
La tierra colorada que pisó el ministro del Interior, Diego Santilli, se encuentra en ebullición. Por primera vez en décadas, el oficialismo parece a punto de quebrarse. Por un lado está Carlos Rovira, que dirigió con puño de acero la política local durante 20 años, enfrente, el gobernador, Hugo Passalacqua y los intendentes que han desafiado su omnipotencia.
Este viernes, el ministro del Interior pudo pasar por el estrecho sendero entre el fuego y el abismo. Se reunió con ambos. Y trató con cada uno los temas que debía. El contexto se había complicado más luego de que el pasado jueves 28 de mayo, Rovira anunciara que el ministro llegaría al día siguiente. En la Gobernación nadie sabía nada. Se suscitó una minicrisis que se aclaró con un par de llamados.
Santilli habló de política con Rovira. El gobierno nacional necesita de los votos de los misioneros en el Congreso. Esa representación responde, por ahora, a “el conductor”. Luego, se encontró con Passalacqua. La agenda estuvo cargada de asuntos de gestión. Rutas, gas y conectividad fueron los temas principales.

El ministro del Interior escuchó también detalles de dos iniciativas que Rovira, en su rol de diputado provincial, impulsa con el bloque mayoritario. Uno es el de ficha limpia. El proyecto es mucho más amplio que el que se discute en Nación. Por caso, prohíbe ser candidatos a quienes tienen multas de tránsito o deben impuestos. El otro es el que pone tope a la reelección de los intendentes. Este proyecto es un tiro por elevación a los aliados de Passalacqua.
Luego, Santilli almorzó con el Gobernador. La charla fue una continuidad de las conversaciones con el resto de los mandatarios del Norte Grande mantenidas durante la semana pasada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Eso es lo único que trascendió. Los voceros habituales del mandatario se cerraron y no hicieron más comentarios sobre el diálogo que mantuvieron.
Un 2027 libertario
El cierre de la jornada en Misiones fue con la dirigencia libertaria. Santilli valoró la consolidación territorial tras reunirse con Adrián Núñez y los diputados Diego Harfield, Maura Gruber y el resto del equipo legislativo.

Núñez y Hartfield son dos de las posibilidades que maneja LLA para pelear la gobernación en 2027.
A la salida de la reunión, el Ministro del Interior expresó: “El crecimiento del partido viene muy bien. La Libertad Avanza está haciendo un gran trabajo en Misiones, llevando nuestras ideas a cada rincón de la provincia por eso somos la única oposición, y ese es un desafío importante”, señaló.
Pensando en el próximo turno electoral, el ministro fijó los objetivos de máxima del oficialismo. “El año que viene aspiramos a que Javier Milei reelija y sea el primer presidente de la historia argentina contemporánea no peronista que gane una elección y sea reelecto”.

Además, dejó en claro que irán por cargos ejecutivos: “Vendrá el desafío de decidir lugares de gestión: municipios, provincia, gobernación. Ya hemos ocupado bancas y ahora viene otro paso más adelante”.
“Tenemos que resolver los problemas de la gente. En eso vamos a trabajar todos, para potenciar la gestión del Presidente y, en forma particular, de la cartera del Ministro”, acotó Núñez por su parte.
“Fue una visita muy constructiva. Hablamos de las propuestas que estamos llevando adelante en la Legislatura: ficha limpia y boleta única de papel. Es importante dejar bien en claro qué ideas representamos. Sobre todo de cara a 2027”, concluyó.
