Cuál es el perfil sociológico de los intendentes en Argentina

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Intendentes bonaerenses con el gobernador Axel Kicillof (Foto: PBA)

Predominio de intendentes varones que, en su mayoría, construyeron su carrera principalmente dentro del Estado y fueron reelectos en sus cargos. Fuerte arraigo en el justicialismo y una legitimidad política más vinculada a la militancia y la trayectoria institucional que a la formación académica.

Estas son algunas de las conclusiones de un trabajo realizado por el Centro de Innovación de las Trabajadoras y los Trabajadores (CITRA), una institución científico-tecnológica que depende del CONICET y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), sobre 49 intendencias, que analizó el perfil de los jefes comunales en 23 capitales provinciales, los 24 municipios del Conurbano bonaerense, y dos grandes centros urbanos no capitalinos: Mar del Plata y Rosario.

Si bien el relevamiento no cubre la totalidad de los más de 2.300 gobiernos locales que hay en el país, el recorte concentra distritos con fuerte peso demográfico y político.

Bajo el nombre Observatorio de las Elites, el informe analiza la composición de género, edad y origen social de los intendentes, sus trayectorias laborales y experiencia pública, su linaje político, su formación educativa, su vinculación con la sociedad civil y su afiliación partidaria. Así permitió comparar características y diferencias entre el Conurbano bonaerense y las jurisdicciones federales.

Elaborado por las investigadoras Vanesa Arrúa, Ana Castellani y Julia Gentile, el paper concluye que la intendencia es vista por la mayoría, más como un punto de llegada en su carrera política, que como una instancia de acceso temprano a otros cargos en el Estado.

La permanencia en los cargos es uno de los datos más destacados que surge del análisis: 18 intendentes cumplen su primer mandato, 16 atraviesan el segundo, 10 tienen entre tres y cinco mandatos y otros cinco ejercen en carácter de interinos.

En medio de la discusión por habilitar nuevamente la reelección indefinida de los intendentes en la Provincia de Buenos Aires – una iniciativa que impulsa el gobernador Axel Kicillof con el aval de los jefes comunales peronistas – el fenómeno “refleja que existen mecanismos que dificultan la renovación y solidifican liderazgos territoriales de largo plazo”, según se advierte en el trabajo.

Otras de las conclusiones es que “la intendencia no es la puerta de entrada a la política, sino una posición de llegada tras una acumulación sostenida de capital institucional”. En el trabajo, los autores se preguntan: “¿Es posible concebir la intendencia como un espacio para “outsiders”? La respuesta es negativa. La ausencia de casos de “puerta giratoria” y la nula incidencia de perfiles puramente privados confirman que el sistema municipal argentino premia la experiencia estatal y la lealtad partidaria“.

Conurbano vs Interior

Al comparar los intendentes del interior y los del Gran Buenos Aires, la investigación concluye que “se consolidan dos modelos diferenciados de liderazgo”. Uno es el metropolitano (Conurbano) que “se apoya en liderazgos más jóvenes, con raíces en el aparato territorial peronista y trayectorias locales densas (concejales, secretarios). Aquí, el capital político territorial desplaza al capital educativo como principal recurso de legitimación”.

En tanto, el modelo federal “presenta mandatarios locales con mayor edad promedio y una credencialización académica más visible (64% con título universitario como máximo nivel educativo alcanzado). Sus trayectorias son más heterogéneas, combinando experiencias en niveles provinciales y nacionales en un marco de mayor competencia partidaria”.

Mujeres en minoría

Solo ocho de las 49 intendencias relevadas están dirigidas por mujeres. El número asciende a nueve si se considera que en julio pasado Jorge Ferraresi dejó la intendencia de Avellaneda en manos de su esposa, Magdalena Sierra, primera concejal electa y quien se desempañaba como Jefa de Gabinete del Municipio.

“El “techo de cristal” en el ámbito municipal es evidente: a pesar de los avances en otros niveles del Estado, la conducción ejecutiva de las ciudades sigue siendo un espacio de predominio masculino. Esta exclusión de las mujeres del máximo cargo local persiste más allá de las diferencias regionales o partidarias», señala el informe.

Esta brecha de género es persistente y no se modifica por región ni por signo partidario. En las regiones del NEA y la Patagonia, directamente, no hay intendentas mujeres.

La edad promedio de los jefes comunales es de 54 años, con una media de 46 y un rango que va de 41 a 75 años. En el Conurbano bonaerense el promedio es de 51 años y en los municipios federales, 57. El tope etario en el Gran Buenos Aires es de 65 años y en el grupo de los municipios capitalinos del interior, de 75.

Origen territorial y social

Respecto al origen territorial, la mayoría de los intendentes nació en la misma provincia del municipio que gobierna, aunque no siempre en la misma ciudad. Es el caso de Ferraresi, por ejemplo, y el de Damián Selci (Hurlingham), Jaime Méndez (San Miguel) y Pablo Grasso (Río Gallegos), todos nacidos en la Ciudad de Buenos Aires. También el de Walter Vuoto (Ushuaia), nacido en Entre Ríos; Julio Zamora (Tigre), oriundo de Santa Fe; y Marcos Manuel Castro (Viedma), nacido en Neuquén.

Sobre el origen social, medido por la ocupación paterna, hay mayor presencia de padres ligados a oficios manuales y sindicalismo en el Conurbano. En cambio, en las jurisdicciones federales predominan los perfiles profesionales, como médicos, abogados, docentes y militares.

El estudio también identifica linajes políticos: en el Gran Buenos Aires, tres jefes comunales de los 24 que gobiernan el cordón que rodea a la Capital Federal son hijos de ex intendentes del mismo municipio. Se trata de los peronistas Gastón Granados, en Ezeiza (su padre es Alejandro Granados), y Pablo Descalzo, en Ituzaingó (hijo de Alberto Descalzo), y del massista Juan Andreotti, en San Fernando, que sucedió a su padre, Luis Andreotti.

En el grupo federal, solo hay dos casos de intendentes hijos de dirigentes políticos: el radical Ulpiano Suarez, al frente de la ciudad de Mendoza y sobrino de Rodolfo Suárez, ex jefe comunal de la capital y ex gobernador mendocino, y el peronista Luciano Di Nápoli, intendente de Santa Rosa, hijo y nieto de reconocidos dirigentes diputados provinciales radicales en La Pampa.

Cargos previos en el Estado

El 67% de los intendentes tiene una trayectoria pública exclusiva, mientras que el 33% registra experiencia en el sector privado. Esta combinación es más frecuente en el Conurbano (42%) que en las jurisdicciones federales (24%).

Solo tres intendentes presentan participación en empresas privadas: Gustavo Menéndez, de Merlo, en la producción agropecuaria; Granados, de Ezeiza, en el sector de restaurantes), y Jorge Alberto Jofré, de Formosa, en el comercio.

“Esto permite afirmar que las elites políticas municipales se caracterizan, al igual que las provinciales de nuestro país, por carreras políticas predominantemente profesionales en el ámbito público, con una incidencia mínima de cargos privados. A diferencia de lo que ocurre en el Poder Ejecutivo Nacional, donde el fenómeno de “puerta giratoria” entre el sector público y privado es más visible, en el nivel local la continuidad estatal constituye la regla y la experiencia privada aparece como excepción marginal», afirma la investigación del CITRA.

Ninguno de los intendentes relevados accedió al cargo sin experiencia previa en la gestión pública. De hecho, todos ocuparon al menos dos cargos en ese ámbito antes del mandato actual y el promedio es de cinco puestos previos.

La mayoría sumó entre tres y seis cargos antes de llegar a la intendencia, y dos alcanzaron 10 puestos previos.

Permanencia en sus puestos

Casi la mitad (24 de 49) ya había ejercido como intendente en el mandato anterior. Otros 9 habían sido previamente concejales, 10 provenían de cargos provinciales, 3 de otros puestos ejecutivos municipales y dos del Congreso nacional.

En el Conurbano predomina la continuidad municipal: 12 intendentes actuales fueron reelectos en los últimos comicios.

Se trata de Mariel Fernández (Moreno); Andrés Watson (Florencio Varela); Fernando Moreira (General San Martín); Lucas Ghi (Morón); Juan Andreotti (San Fernando); Jaime Méndez (San Miguel); y Soledad Martínez (Vicente López).

En el caso de Gustavo Menéndez (Merlo); Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Julio Zamora (Tigre), van por su tercer mandato consecutivos; y Fernando Gray (Esteban Echeverría) está en el cargo de manera ininterrumpida desde 2007. Fernando Espinoza (La Matanza) fue reelecto en 2023, y acumula cinco mandatos, pero no continuados, al igual que Julio Alak (La Plata) que lleva cinco períodos no consecutivos.

Ferraresi cumplía su cuarto mandato al frente de Avellaneda hasta su renuncia el mes pasado, cuando fue reemplazado por Sierra, su mujer y funcionaria del Municipio.

Ocho intendentes de GBA ocuparon antes una banca en el Concejo Deliberante local: Eva Mieri (Quilmes), Carlos Eduardo Balor (Berazategui), Granados (Ezeiza), Damián Selci (Hurlingham), Lorena Espina (José C. Paz), Julián Álvarez (Lanús), Rodrigo Aybar (Tres de Febrero), y Ramón Lanús (San Isidro).

De los 25 municipios capitalinos del interior del país analizados, 12 tienen intendentes que ya estuvieron antes al frente de los municipios. Son los casos de Jorge Alberto Jofré (Formosa), Ulpiano Suárez (Mendoza), Mariano Gaido (Neuquén), Leonardo Stelatto (Posadas), Damián Biss (Rawson), Pablo Grasso (Río Gallegos), Pablo Javkin (Rosario), Gustavo Saadi (San Fernando del Valle de Catamarca), Luciano Di Nápoli (Santa Rosa), Norma Fuentes (Santiago del Estero), Walter Vuoto (Ushuaia), y Raúl Jorge, quien cumple su quinto mandato consecutivo al frente de San Salvador de Jujuy.

Otros 8 jefes comunales provienen de cargos provinciales: Rosario Romero (Paraná), Claudio Polich (Corrientes), Alak (La Plata), Armando Molina (La Rioja), Roy Nikisch (Resistencia), Emiliano Durand (Salta), Gastón Hissa (San Luis), y Juan Pablo Poletti (Santa Fe).

Dos intendentes mujeres fueron previamente diputadas nacionales: Susana Laciar, de la ciudad de San Juan, y Rossana Chahla, de San Miguel de Tucumán. Otro fue concejal, Agustín Neme, de General Pueyrredón cuya ciudad cabecera es Mar del Plata; y Castro, intendente de Viedma, quien fue funcionario del Ejecutivo municipal antes de asumir el cargo.

Según el Observatorio de las Elites, la combinación de reelección, retorno y linajes familiares refuerza el papel de la intendencia como núcleo del poder territorial y de la estabilidad política local.

“¿Es posible concebir la intendencia como un espacio para “outsiders”? La respuesta es negativa. La ausencia de casos de “puerta giratoria” y la nula incidencia de perfiles puramente privados confirman que el sistema municipal argentino premia la experiencia estatal y la lealtad partidaria. La intendencia no es la puerta de entrada a la política, sino una posición de llegada tras una acumulación sostenida de capital institucional».

Origen partidario

La vinculación con organizaciones de la sociedad civil es escasa, según detectó el relevamiento. De 49 intendentes, 43 no presentan antecedentes de participación en ese ámbito. Es el 88%. Solo seis tienen vínculos con fundaciones, instituciones académicas, organismos internacionales, colegios profesionales u organizaciones sociales.

En cuanto a la afiliación partidaria, el justicialismo-Unión por la Patria concentra 30 intendentes: 20 en el Conurbano y 10 en jurisdicciones federales. Los frentes provinciales reúnen 10 casos (todos en el grupo federal), y lo que fue Juntos por el Cambio, 9 (4en el Conurbano y 5 en el resto del país).

En el Conurbano, el liderazgo municipal se basa en trayectorias sindicales y políticas locales, mientras que en las jurisdicciones federales existe mayor diversidad social y competitividad electoral.

Formación educativa

Poco más de la mitad de los intendentes de grandes ciudades tiene educación superior completa.

El informe sostiene que, en el área metropolitana, la legitimidad política se vincula más a la militancia y la trayectoria institucional que a las credenciales académicas.

En las jurisdicciones federales, el 64% de los intendentes tiene formación universitaria y existen trayectorias con circulación por ministerios y legislaturas.

Entre quienes tienen estudios de grado, predominan las universidades públicas, con 22 de 31 casos (71%). El resto cursó en instituciones privadas, laicas o religiosas.

En lo académico, la carrera de Derecho concentra la mayor cantidad de títulos: 16 de 31 intendentes con estudios universitarios (52%) son abogados.

El resto incluye cinco perfiles técnicos, cuatro vinculados a Ciencias de la Salud, 4 politólogos, un economista y un licenciado en Lengua y Literatura.

Mientras que en el grupo de intendentes federales hay más médicos, ingenieros, un arquitecto y dos politólogos, en el Conurbano la composición es más heterogénea, con la presencia de economistas, un licenciado en Sistemas, una licenciada en Enfermería y uno en Lengua y Literatura.

“En conjunto, los datos muestran una fuerte presencia de formación jurídica, con diferencias entre la concentración técnica y sanitaria en los federales y la heterogeneidad social y humanística en el Conurbano”, concluye el trabajo.

Finalmente, la alta tasa de reelección y la existencia de linajes políticos locales sugieren mecanismos de cierre que pueden dificultar la renovación de la representación. Quien ejerce la intendencia se erige como actor territorial central que, mediante el control de recursos y redes locales, asegura la estabilidad de las coaliciones políticas en Argentina. Profundizar en estos perfiles es, en definitiva, comprender las bases mismas de la gobernabilidad democrática en el territorio.

Visualizaciones: Daniela Czibener

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