El mensaje del Gobierno a los dirigentes del interior: resignar protagonismo a cambio de la reelección de Milei

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Javier Milei de campaña con su hermana Karina, Diego Santilli y Patricia Bullrich (AP)

Mientras calientan motores para empezar a delinear los acuerdos electorales con las provincias de cara a 2027, desde la cúpula libertaria les bajan un mensaje claro a los dirigentes de LLA en las provincias: que se mantengan firmes junto al partido a pesar de que sus planes locales, eventualmente, no prosperen, o encuentren límites. El mensaje es que todos deben resignar algo en la pelea por la reelección de Javier Milei.

Aunque un pacto nacional con un gobernador les achique el margen para competir en su propia provincia, los referentes locales deben acompañar a nivel nacional, dicen en la cúpula de LLA. Y deslizan que es un razonamiento “lógico”.

Saben que, si la fuerza nacional cierra un acuerdo con un mandatario provincial, eso inevitablemente le recorta el terreno al armado local libertario: menos lugares en las listas, menos margen para presentar candidaturas propias, menos protagonismo del que los referentes de cada distrito imaginaban.

El mensaje de Karina por el Día de la Unidad, esta semana fue, en ese contexto, pedirles a los libertarios del interior paciencia y cohesión. “Fue para decirles: esto es más grande que ustedes. Si arreglamos con los gobernadores, no es para que nadie saque los pies del plato”, resumieron en la cúpula libertaria.

El mensaje por el Día de la Unidad

Hay asomos de malestar de cara a la construcción de cara a 2027 por los acuerdos que se tejen con gobernadores aliados, que podrían dejar a La Libertad Avanza sin candidatos propios en 2027 en varias provincias. Frente a ese atisbo, la secretaria general apuntó a la unidad: aun si un gobernador aliado condiciona el armado local y limita el juego de los propios dirigentes, la orden es quedarse y acatar.

“Siempre hay enojados, pero no creo que nadie esté tan mal como para irse”, dijo un armador. Además, acotaron, en general, ningún referente provincial libertario está en condiciones de sostener una estructura competitiva por fuera del paraguas nacional.

En la Casa Rosada usan dos casos como parábola de lo que puede pasar cuando se arregla y cuando no. El primero es el de Corrientes, donde en 2025 no hubo pacto con el gobernador Gustavo Valdés y La Libertad Avanza fue con candidatura propia: el espacio quedó en cuarto lugar, con 9,71% de los votos, muy lejos del oficialismo local y también superado por los dos principales espacios de la oposición.

El otro extremo es Chaco, donde sí hubo acuerdo: la alianza entre el gobernador Leandro Zdero y La Libertad Avanza se impuso con 45,27% de los votos, más de diez puntos por encima del peronismo de Jorge Capitanich.

Martín Menem, Karina Milei y Lisandro Almirón durante una caminata en Corrientes

“En todas las provincias en las que se pueda arreglar, se va a arreglar”, sintetizó la fuente consultada, con una excepción explícita: los distritos gobernados por el kirchnerismo, donde el esquema sigue siendo ir con estructura propia.

Provincia por provincia, el armado libertario tiene pocas definiciones. En la Ciudad de Buenos Aires, pese a las idas y vueltas de los últimos meses, en el equipo de Karina Milei la lectura de fondo es que la alianza con Jorge Macri termina siendo el escenario más probable, como en 2025. Y en Buenos Aires irán a fondo contra Kicillof, seguramente con Diego Santilli a la cabeza. También se esperan sendos acuerdos en Chaco, en Entre Ríos y en Corrientes, así como en Mendoza. Pero en el resto del país las conversaciones están pendientes y se evaluará distrito por distrito.

En la lectura que circula en el entorno de Karina Milei, la variable que ordena todo el tablero es una sola: la reelección de Javier Milei en 2027. “Lo que va a determinar todo es Javier consiguiendo la reelección. Ahí nadie va a tener la posibilidad de salir”, plantearon en LLA. El razonamiento interno es que, incluso en un escenario adverso —donde se haya arreglado con los gobernadores y eso haya achicado el juego de los propios candidatos—, lo importante es no haber roto la estructura. “Si llegamos bien, nadie va a chistar”, resumieron.

El riesgo, para el oficialismo, es que el desgaste de la gestión no alcance. Pero se muestran tranquilos. Según el diagnóstico violeta, la oposición peronista y K, al menos por ahora, no logra ofrecer una alternativa consolidada.