Karina Milei concentra el manejo del poder, Santilli opera y la reelección domina la política oficialista

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Karina Milei, en el reciente acto que encabezó en Posadas. Reafirmó el objetivo de la reelección presidencial

Con agenda algo alterada por el Mundial, el oficialismo vuelve a moverse en función del plan reeleccionista, un objetivo que el caso Adorni relegó durante más de cien días, entre otros efectos corrosivos para el Gobierno. Karina Milei lo expuso abiertamente en el fin de semana, como lo había hecho por primera vez apenas pasados los comicios del año pasado. El cuadro ahora es otro: el Gobierno dejó en el camino al funcionario que surgía como estrella a partir del éxito violeta en territorio porteño y, aunque parezca contradictorio, la secretaria General y hermana del Presidente concentra aún más el manejo del poder después de tener que sacrificar esa pieza suya en el tablero libertario.

Desde el Gobierno, se había difundido que la “mesa política” volvería a reunirse este martes, en el mismo horario del partido de la Selección con Egipto, por el pase a cuartos, en Atlanta. Fue advertido después y la reunión debió ser postergada. Por supuesto, eso no desdibuja el tema de fondo. Es una nueva muestra, en pocos días, de que las convocatorias domésticas y la determinación de la agenda política del oficialismo corren por cuenta de Karina Milei. En este caso, con un agregado: se trata de la primera cita de este tipo en casi un mes. Las reuniones habían quedado en suspenso en el tramo final de la serie Adorni.

El gesto sigue a otro que tuvo características similares: el encuentro con diputados y senadores de LLA inmediatamente después de que Diego Santilli ocupara su nuevo despacho en la Casa Rosada. En las formas, fue armado para presentar al nuevo jefe de Gabinete. Tuvo el sentido de exponerlo como una especie de relanzamiento de gestión. Y a nadie escapó que la cita fue organizada desde las oficinas de la secretaría General.

Allí, con participación de Javier Milei en el tramo inicial, fue resumido la lista de proyectos centrales para el Gobierno. Un par está en elaboración -reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y mayores garantías para la inocencia fiscal- y dos deben ser reactivados: recorte de subsidios al consumo de gas en zonas frías y reforma electoral. Los dos demandan trabajo político sobre los gobernadores dialoguistas o aliados, algunos por el tema específico del gas y todos, por el objetivo político del Gobierno.

Diego Santilli, en la entrada de la Casa Rosada. Su principal tarea es la reforma electoral

Es probable que en las próximas semanas se sumen otras iniciativas -Milei había prometido decenas de reformas, al hablar el 1° de marzo en el Congreso-, pero está claro que en cualquier caso, el principal objetivo política es el texto que busca anular las PASO. El oficialismo apunta a eliminar las primarias -bajo el supuesto de que sólo puede ser un mecanismo útil para un armado opositor- y a la vez, intenta ir cerrando acuerdos locales que sumen al plan reeleccionista y allanen los proyectos de continuidad de los jefes provinciales.

En ese contexto, como moneda de cambio apareció la alternativa de alentar listas colectoras -es decir, listas locales diferentes para un mismo candidato presidencial-, lo cual también buscaría favorecer la apuesta nacional al unificar los comicios en cada distrito. Por ahora, según fuentes vinculadas a gobernadores y lo que se trasmite desde el Gobierno, se trata de una “idea” no de un proyecto escrito y cerrado. En otras palabras, abriría una línea de negociación. En cualquier caso, un camino regresivo en materia electoral.

Las tratativas con los gobernadores representan la principal tarea de Santilli en su nuevo cargo. Por supuesto, tiene vínculos previos y, en algunos casos, largamente trabajados con jefes provinciales. También, de manera enganchada, está planteada la relación en el Congreso. Y en los dos tableros, juega Karina Milei, de manera directa o indirecta, por la vía de “los” Menem y de Ignacio Devitt, número dos de la jefatura de Gabinete.

Santilli, ya en su paso previo como ministro del Interior, debió surfear en la interna del círculo de Olivos. Y más. De hecho, responde al esquema que ratifica el poder de la secretria General, sin descuidar el trato con Santiago Caputo. De todos modos, está clara la línea operativa y no constituyen un dato menor sus declaraciones sobre el objetivo de la reelección presidencial, ni los cuidados sobre la definición de la candidatura bonaerense.

También en el intenso trabajo para asegurar respaldo legislativo de gobernadores debió manejar la relación con Luis Caputo. En la mesa de conversaciones con las provincias, el tema financiero ocupa los primeros renglones. Junio volvió a preocupar a los gobernadores por la fuerte caída de la recaudación nacional, por encima del 7 por ciento. Eso, por supuesto, impactó de manera directa en la coparticipación federal, que habría sufrido una baja de alrededor de 4 puntos porcentuales.

La foto que difundieron desde el oficialismo para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei

En ese contexto, las conversaciones políticas vienen girando además en torno de otro eje: los comicios provinciales. El año que viene, 22 de los 24 distritos pondrán en juego el poder local. Y un elemento de peso es si LLA dará batalla en las provincias de aliados o acordará alguna vía -acuerdo de fórmulas o repliegue- a cambio de un compromiso nacional y sostén legislativo. Eso incluye a la Ciudad de Buenos Aires, en el subibaja de la relación con el PRO.

La agenda legislativa no aparece muy nutrida en Diputados. Y en el Senado, este miércoles los jefes de bloque volverían a encontrase en Labor Parlamentaria para definir la vuelta al recinto, tal vez para mediados de la semana que viene. La última sesión fue frustrada en el marco de las tensiones por el caso Adorni. Está a la espera el proyecto sobre propiedad privada. También, la ley Hojarasca. Y más pliegos de jueces. Lejos, por ahora, de zonas frías y reforma electoral. En todo ese juego, se suma la movida de Karina Milei sobre Patricia Bullrich.

El Presidente buscará mostrar también una foto alejada de los que fueron las últimas celebraciones patrias. El 9 de Julio encabezará el acto central en Tucumán, sin Adorni. Habrá que ver cómo se maneja la repetida tensión con Victoria Villarruel. La intención, esta vez, es la imagen con gobernadores, en línea con lo que fue la asunción de Santilli y con el cortinado de fondo de la negociación por la reforma electoral. Algunos jefes provinciales, como el anfitrión, Osvaldo Jaldo, expresan reparos pero con canales abiertos para el trato político.

Por lo pronto, el mensaje violeta está claro. “Mi gran objetivo para este año es empezar a construir todo el camino para que el Presidente, Javier Milei, mi hermano, sea reelecto en 2027”, dijo Karina Milei en Posadas. Habló en primera persona, para que no queden dudas de su reafirmación en el poder político.