Jugó en River, Independiente y San Lorenzo, trabajó en el Congreso y ayudó a glorias con problemas de dinero: “Los clubes se olvidan”

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Guzmán, en el Congreso

Juan Carlos la Garza Guzmán mira el fútbol actual con la experiencia de quien vivió otra época. Jugó en tres de los cinco grandes de la Argentina, ganó dos Copas Libertadores con Independiente y compartió planteles con figuras históricas, pero asegura que el fútbol antes “era más natural” y que los futbolistas, al retirarse, muchas veces quedaban olvidados.

Jubilado luego de 33 años de trabajo en el Senado, hoy reparte sus días entre su familia, seres queridos y recuerdos de una carrera que empezó muy temprano. “Vivo en mi departamento, compartiendo tiempo con amigos en una placita al lado del edificio. Charlamos, nos reunimos ahí, y después estoy con mi señora y mi hija Claudia”, cuenta en diálogo con Infobae.

Su etapa laboral fuera del fútbol estuvo ligada a la Comisión de Deportes del Senado. “Entré por un amigo del barrio, no por Julio Grondona ni por nadie del fútbol. Ahí fui aprendiendo cómo se hacían los homenajes y las premiaciones”, recuerda. Durante más de tres décadas, participó en reconocimientos a deportistas y figuras del espectáculo como Jairo y Cacho Fontana.

El ex marcador central hizo todas las divisiones inferiores en San Lorenzo y tuvo un crecimiento meteórico. “Salté de Quinta a Tercera. Los jueves jugaba en Reserva y los domingos en Tercera”, relata. Incluso, fue llevado de gira con el plantel profesional campeón de 1959 por México, Chile y Colombia, donde compartió equipo con José Sanfilippo, Roberto la Oveja Telch y Carlos Salvador Bilardo. Sin embargo, nunca pudo debutar oficialmente en Primera con el Ciclón. “Vino Juan Carlos Lorenzo en 1961 y no me quiso. Chacarita pidió mi préstamo y el de Armando Ferro. El Toto Lorenzo quería a Alberto Mariotti y nos mandaron para allá”, explica. Aquella salida terminó siendo clave para su carrera.

Con la casaca de River Plate, uno de los tres grandes en los que jugó

En el Funebrero tuvo grandes actuaciones, y en 1963 recibió la medalla de oro que entregaba el diario Clarín al mejor jugador del año. Ese rendimiento despertó el interés de Independiente. “Ganamos dos años seguidos la Copa Libertadores”, resume con orgullo. Para Guzmán, aquel Independiente podría haber quedado todavía más arriba en la historia si no fuera por la final de la Intercontinental perdida ante el Inter de Italia. “El árbitro nos perjudicó. Nos anuló un gol increíble. Sino, podíamos haber sido campeones del mundo”, lamenta.

En el Rojo tuvo como entrenador a Manuel Giúdice, uno de los técnicos que más lo marcaron. El otro fue Renato Cesarini en River. “Fue del que más aprendí (Cesarini). Era muy visualista, te adivinaba las cosas rápidamente. Nos enseñaba a practicar la pierna inhábil y también cómo cuidarnos fuera de la cancha”, asegura.

Tras su paso por Avellaneda entre 1964 y 1965, Guzmán llegó al Millonario en el pase que llevó a Luis Artime a Independiente. En Núñez compartió plantel con figuras como Ermindo Onega, Amadeo Carrizo y Hugo Gatti. Pero uno de los recuerdos más fuertes de su carrera está ligado a la Libertadores 66. River perdió aquella final ante Peñarol después de ir ganando 2-0 en el desempate disputado en Chile. “Me lesioné en el segundo partido, en el Monumental. Era un desgarro y ya sabía que no podía jugar el tercero. Me amargué muchísimo”, revela.

Desde afuera, el ex defensor vio cómo el conjunto riverplatense dejaba escapar una serie histórica. “No sé qué pasó. El equipo andaba muy bien. Peñarol descontó y el equipo se distrajo. Lo lamenté mucho”, sentencia. En River no pudo ser campeón y fue parte de ese periodo de sequía en el que el club no pudo consagrarse durante más de 18 temporadas.

Surgió de las Inferiores de San Lorenzo y brilló en Independiente

En 1970, Guzmán dejó Nuñez para seguir su carrera en Platense durante un año, antes de pasar por Banfield, donde jugó 27 partidos. Previamente, había tenido un corto paso por el fútbol de Guatemala, donde arribó por intermedio de Carmelo Faraone. Luego, vistió la camiseta de Atlético Nacional de Medellín, en Colombia. “Antes el fútbol era más natural”, compara el hombre de 84 años con el juego actual. Para él, la gran diferencia pasa por el dinero y la preparación profesional.

“Antes era más natural, había más amor propio. Ahora todo es compra y venta con dólares”, afirma. Aun así, valora la evolución del deporte y el respaldo económico que hoy reciben los jugadores. “Hoy están mejor protegidos, mejor alimentados y ganan mucho dinero. Me parece muy bien, porque el espectáculo lo dan los jugadores”, sostiene.

También, recuerda que en los años 70 las carreras eran mucho más cortas. “A los 30 años ya no valíamos. Los dirigentes pensaban así. Yo dejé el fútbol profesional porque no me contrataron más”, explica, con un dejo de tristeza.

Tras retirarse en Chacarita, en 1973, siguió jugando algunos años en un equipo de veteranos que recorría pueblos de todo el país. A lo largo de su carrera enfrentó varias veces a Pelé en amistosos disputados en Estados Unidos y Mar del Plata, vistiendo la camiseta de Independiente contra el Santos. “Gran persona Pelé. Tenía mucha admiración por los argentinos”, recuerda. Aunque deja en claro que el mejor jugador que vio en una cancha fue Diego Armando Maradona, el mejor de todos.

“Maradona fue un genio del fútbol. No lo conocí personalmente, pero lo seguí todos los partidos. Como jugador, el mejor. Está por encima de Pelé y Messi, porque enfrentó a cualquier equipo importante y solo. Es el número 1”, aclara. También se maravilla con las figuras actuales. “Me agrada ver a Messi, a Neymar y tantos jugadores exquisitos. Por suerte siguen saliendo buenos futbolistas”, dice.

Tras jubilarse, a los 84 años, disfruta de su familia y de sus amigos

Tras retirarse, Guzmán impulsó junto a un periodista una red solidaria para asistir a ex jugadores que atravesaban problemas económicos y de salud. “Los clubes se olvidan de los jugadores”, asegura. A raíz de eso, gracias a gestiones realizadas en el Senado, consiguieron pensiones graciables para 60 ex futbolistas. “No importaba si habían sido compañeros míos o no. Nos interesaba el beneficio social”, explica.

No obstante, deja su mirada sobre Futbolistas Argentinos Agremiados, que es mucho más crítica. “Nunca me gustó su proceder. Hicieron todo para ellos mismos”, dispara.

Sobre el cierre, Guzmán hace un repaso sobre su carrera. “Hice todo rápido. Me dediqué mucho al fútbol. Me cuidaba, cenaba temprano, me acostaba temprano. Hice todo rápido: de quinta a tercera y de tercera a Primera”. Y recuerda que a los 19 años ya compartía planteles con figuras históricas. Décadas después, sigue rememorando cada detalle de una vida atravesada por el fútbol argentino.