El PJ en modo electoral: el paso adelante de Kicillof y Uñac, la carrera de De la Sota y las diferencias económicas

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El peronismo trabaja en un gran armado electoral para enfrentar a Milei a través de distintas vertientes

El peronismo está activo, en movimiento, avanzando por diferentes carriles y en velocidades disímiles. Con nombres, con estructuras, con debates internos abiertos. Camina con un horizonte claro. Camina sabiendo que el objetivo de fondo es ganarle a Javier Milei en el 2027, pero el objetivo a corto plazo es discutir un programa político y económico nuevo. Después están las caras visibles, las candidaturas y las señales que expresan mensajes.

En todo el universo peronista hay nombres propios que están completamente lanzados a la construcción de sus precandidaturas. El más conocido y el más firme es Axel Kicillof. El otro es Sergio Uñac. Son los únicos confirmados para participar por la carrera hacia la candidatura principal del peronismo. La semana que pasó lo manifestaron con claridad.

El sanjuanino dejó los rodeos de lado y afirmó que su intención es ser candidato a presidente. Lo hizo con una frase poco inocente. “Con Cristina inhabilitada, el peronismo tiene que ir a internas y yo quiero ser candidato”, planteó en una entrevista con Clarín. La decisión de nombrar a la ex presidenta como una figura limitada por su realidad, pero importante en el contexto político, cayó bien en el cristinismo, donde compartieron su mirada sobre el panorama que tiene por delante el peronismo.

Uñac tiene el aval de CFK y el empuje de Primero la Patria, la agrupación que se formó el año pasado con dirigentes del peronismo federal y un sector del kirchnerismo. Fue un dispositivo pensado desde las usinas K para contener expresiones del interior. Al sanjuanino le falta armado, pero tiene la posibilidad de mostrarse como una cara a la que no se la puede emparentar con el kirchnerismo en los lugares donde el espacio político tiene más resistencia.

Axel Kicillof durante su visita en Córdoba en la tarde del viernes

El ex gobernador ya se anotó la carrera presidencial y sabe que tiene muchos meses por delante para buscar consenso interno dentro del justicialismo. Uñac expresó su voluntad, levantó la mano y empezó a acumular reuniones con dirigentes políticos y sindicales, además de estrechar vínculos con el sector empresario. La contracara de ese proceso es la que expresa el PJ Federal que se presentó unos días atrás en Parque Norte y que empezó a armar una nueva estructura, donde no hay candidaturas. Victoria Tolosa Paz, una de las principales referentes del espacio, lo dejó en claro esta semana: “No tenemos candidato a presidente ni a gobernador”.

El esquema federal está tratando de cerrar la próxima parada para debatir un programa. Aún no hay fecha ni lugar confirmado, pero la intención es que, de acá a fin de año, haya entre cuatro y cinco encuentros más en distintas provincias. Esa es la forma en la que van a poder sostener el debate, el espacio y la identidad. La esencia del armado es que no haya ningún candidato que ponga un límite en la construcción nacional. Quieren escaparse de las internas y de las candidaturas prefijadas.

El caso de Kicillof es bien diferente al de Uñac. Ayer en Córdoba, durante el congreso del gremio de Sanidad, Héctor Daer dijo lo que el Gobernador pretende no decir hasta más adelante. “Axel sos el mejor candidato del peronismo para conducir los destinos de la Argentina”, sostuvo. El Gobernador tuvo una segunda parada federal luego de haber viajado el 2 de abril a Tierra del Fuego en el aniversario de la Guerra de Malvinas.

Apenas dos días atrás el intendente de Ensenada, Mario Secco, también hizo público lo que Kicillof no va a decir. “El pueblo argentino canta las nuevas canciones. Axel presidente. Compañeros de todo el país empiezan a ver la nueva esperanza. Sos la esperanza. No lo dicen solo las encuestas, lo empiezan a cantar todos los compañeros a lo largo y ancho de este país”.

El mandatario bonaerense fue a Córdoba con un mensaje aperturista. En una rueda de prensa le consultaron por el peronismo cordobés, que mantiene históricas diferencias con el kirchnerismo, y dejó una puerta abierta para gestionar el vínculo político: “En esta situación tenemos que buscar coincidencias. Porque sino nos va a mirar la gente que está perdiendo el laburo, que no le alcanza el sueldo, que le sacaron los remedios y nos va a decir, ¿ustedes qué están discutiendo?»

Kicillof mantiene su idea firme de seguir construyendo el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en otras provincias y traer a su espacio a dirigentes de todo el país. Cree que este es el año de la construcción política, de la acumulación de dirigentes que puedan militar su proyecto y de la discusión de un programa nuevo. El año que viene será el que esté marcado por la campaña, el alto perfil y los mensajes direccionados a cada sector del electorado nacional.

Uñac y Kicillof son los únicos que están un paso adelante en el peronismo a esta altura del calendario. Juan Grabois, con menos armado político, más resistencia interna, pero con una firme convicción ideológica y programática, también ha manifestado su voluntad de ser candidato a presidente y competir en una interna. En paralelo, el nombre que siempre aparece es el de Sergio Massa, aunque en privado él se encargue de bajarlo y poner paños fríos.

El camino nacional de De la Sota

En el 2023, cuando se estaba discutiendo la candidatura presidencial del peronismo, Massa propuso que su compañera de fórmula fuera Natalia de la Sota. Las negociaciones cruzadas y tensas derivaron en que el compañero sea Agustín Rossi, que en ese entonces tenía el respaldo de Alberto Fernández. La diputada nacional estuvo cerca de sumarse a una fórmula del peronismo nacional, pero el final fue otro, lo que le permitió mantenerse distante del esquema de Unión por la Patria.

El año pasado, en pleno armado electoral, la legisladora decidió jugar en paralelo al oficialismo provincial que conduce Martín Llaryora. Cada uno tiene una versión de los hechos. En el gobierno provincial aseguran que ella no aceptó acompañar a Juan Schiaretti en la lista de diputados nacionales. En el entorno de la dirigente cordobesa aseguran que ni siquiera la llamaron para buscar un acuerdo.

Natalia De la Sota junto a dirigentes del peronismo santafesino

Lo cierto es que De la Sota quedó en el tercer lugar, detrás de Schiaretti y Gonzalo Roca, el candidato libertario, que obtuvo el 42% de los votos. La actual diputada sacó casi el 9% de los votos y quedó plantada en el escenario político cordobés como una figura importante del la oposición y una figura con capacidad para construir un perfil nacional.

Y eso fue lo que empezó a hacer después de que pasaron las elecciones. Inició un camino para levantar el perfil y realizar actividades por fuera de las fronteras de Córdoba. Pasó por Mendoza, viajó a Brasil donde se encontró con el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, y estuvo en Santa Fe, con dos referentes locales del peronismo como Diego Giuliano y Caren Tepp. En ese andar endureció su postura contra el gobierno de Milei y se desentendió del equilibrio que hace el peronismo cordobés con la gestión libertaria. Opositora pura y dura.

“Natalia mantiene la coherencia en su camino. Se puso enfrente de Milei cuando tenía el 70% de imagen positiva, no ahora”, indicaron cerca de la legisladora. De la Sota está decidido a formar parte de una discusión nacional del peronismo para configurar una construcción post libertaria. “Tenemos que discutir con claridad que le vamos a ofrecer a los argentinos después de la etapa Milei”, sostienen en su entorno.

La hija del ex gobernador cordobés tiene puentes abiertos con todos los sectores del peronismo. Del kirchnerismo al PJ del interior, pasando por el Frente Renovador. Su postura y su figura tienen buena recepción en la dirigencia de anclaje bonaerense. Tal vez por eso y porque su apellido tiene un peso específico en la política nacional, las especulaciones con su nombre empezaron a florecer. Algunos dirigentes la ven como una buena compañera de fórmula de Kicillof. Otros la visualizan como una candidata a presidenta que hoy no está en los planes de nadie. Sumas y restas en el año impar.

La diputada cordobesa trabaja en la construcción de un perfil nacional y tiende puentes a todos los sectores del peronismo

En el peronismo cordobés tienen en carpeta contenerla el año que viene. Llaryora está decidido buscar su reelección y empezó a trabajar en ese objetivo. Enfrente, la oposición, en las cabezas del libertario Gabriel Bornoroni y Luis Juez, edifica una opción competitiva. El radical De Loredo, por el momento, juega en una tercera línea. En ese futuro escenario electoral el oficialismo visualiza una batalla dura. No tiene tanto margen para que los votos de De la Sota y los que posee el kirchnerismo se les escabullan con facilidad. Por eso apuestan a sentarse, al final del camino, y discutir una alianza provincial.

La discusión sobre el plan económico

Este viernes Santiago Fraschina, uno de los principales economistas de La Cámpora, escribió una nota titulada “Apuntes para una economía justicialista”, que fue publicada en el portal Contraeditoral, en el que marcó diferencias con la mirada del peronismo federal, que se presentó en Parque Norte el 1 de mayo. El texto giró por v varios celulares importantes del PJ.

“La mirada del peronismo federal sostiene que primero debe alcanzarse el equilibrio, luego consolidarse el crecimiento y recién después mejorar la distribución. La tradición justicialista plantea una secuencia distinta”, sostuvo el economista, quien aseguró que esa mirada diferente “no niega la necesidad de una macroeconomía ordenada, pero entiende que el orden durable no surge simplemente del ajuste de variables contables, sino de una economía que amplía su capacidad de distribuir, producir, invertir, exportar, recaudar y generar empleo”.

“En esa concepción, es el desarrollo el que crea las condiciones materiales de una macroeconomía consistente”, explicó Fraschina, al tiempo que resaltó que “ese punto es central porque supone una determinada concepción del crecimiento”. “El desarrollo no aparece como un proceso espontáneo ni como el resultado automático de los incentivos del mercado. Requiere orientación política, planificación estratégica y un Estado capaz de ordenar prioridades”, señaló.

La Cámpora, a través de un texto de uno de sus economistas, marcó diferencias con el PJ Federal (Maximiliano Luna)

El economista de La Cámpora marcó las diferencias sobre la mirada del sector del PJ que impulsan Guillermo Michel, Federico Achával, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos. “La idea de que primero hay que crecer y luego distribuir remite a una lógica ajena a la tradición justicialista. Es, en esencia, la vieja teoría del derrame. La pregunta de fondo es otra: ¿de verdad la sociedad argentina no genera riqueza suficiente para sostener niveles salariales dignos?“, se preguntó.

En el PJ Federal advirtieron que el orden fiscal es determinante para la etapa que viene, que hay margen para que cada sector del peronismo discuta desde su postura y que, en los hechos, no hay nada para repartir luego de los dos primeros años de ajuste libertario y parate de la economía. Que lo importante es volver a reactivar la producción y el empleo, donde los indicadores están al rojo vivo. En ese sector la inflación y la emisión controlada, la recuperación de la confianza del electorado a través de un programa económico sólido y la claridad sobre cómo renegociar la deuda con el FMI son banderas que van a levantar cuando la discusión se vuelva más integral.

Existen diferencias en política económica y también existen márgenes para buscar acuerdos. Es una señal positiva atada a la horizontalidad del debate. Además, es parte de una de las premisas del peronismo del interior: discutir primero el programa, la base, el lugar hacia dónde ir, y después ver el nombre propio que lo represente. Cada cual tiene su manual de estilo y su hoja de ruta.