Kicillof prioriza la articulación de un armado político y quiere estirar la definición de las candidaturas

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Axel Kicillof cree que hay que poner énfasis en el armado de un nuevo programa económico y político

Axel Kicillof destrabó un nivel de complejidad y aceleración en su carrera hacia la presidencia casi dos semanas atrás, cuando, en un acto con tono de campaña que se realizó en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, pidió “perder menos tiempo en las internas”. Ese día recalcó la necesidad de construir un acuerdo sólido y equilibrado entre las partes que pueden componer la coalición opositora para que el experimento electoral que se diseñe no tenga el mismo resultado que el Frente de Todos en la gestión.

Desde ese entonces, mantiene un ritmo constante en la marcha de sus apariciones públicas. Por momentos, incluso, parece frenarse en sus definiciones, con la necesidad marcada de no caer en la tentación de ser el principal candidato con tanta anticipación a los comicios. El último fin de semana, en el que estuvo de gira por España, dejó en claro lo que hace tiempo explican en su entorno. Su objetivo es ser candidato a presidente pero no a cualquier precio. No se va a imponer si ese movimiento político puede dinamitar la alianza que está en vías de construcción.

“Este es el año de la construcción, no de las candidaturas”, resaltan en La Plata, donde se quedaron muy conformes con la recepción de las figuras de la política española con las que estuvo en Barcelona. Allí se encontró, entre otros, con el alcalde local, Jaume Collboni y el ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Kicillof hace esfuerzos para que su precandidatura no se corroa con el paso del tiempo, pero, al mismo tiempo, busca dejarla instalada como una certeza innegable.

El gobernador bonaerense entiende que en el 2026 el peronismo debe tener dos ejes de trabajo claros: la construcción de una coalición más amplia que la que aún sobrevive y la conformación de un nuevo programa político, económico y social. Las candidaturas deben definirse a último momento, el año que viene, cuando la proximidad de las elecciones no deje más margen de tiempo.

El Gobernador aseguró en su gira por España que no va a forzar una candidatura que ponga en juego la unidad del peronismo

Es por eso que mantiene cierta cautela sobre su precandidatura presidencial y esquiva hablar en público de ese rol que está tratando de moldear. La idea que tienen en su entorno es que mantenga esta línea hasta el Mundial de fútbol y que, una vez que pase el evento deportivo, vuelva a acelerar en la visibilización de su construcción nacional.

Kicillof no quiere entrar en lo que en La Plata definen como “una disputa estéril” respecto a los nombres propios que pueden encabezar una fórmula presidencial. “Cada uno tiene que construir en su lugar y por la positiva. El año que viene coincidimos todos”, es el mensaje que baja el Gobernador a algunos de los interlocutores con los que habla la construcción del frente electoral.

Por eso no hay que esperar para los próximos meses actos públicos en los que Kicillof aparezca con dirigentes de otros espacios con los que habla, como es el caso de Emilio Monzó y Nicolás Massot, que la semana pasada lo visitaron en su despacho. Ambos dirigentes evidenciaron en ese encuentro la decisión de trabajar en la construcción de una alianza en la que el peronismo será el eje central.

“Este año es para ver quién está de cada lado. Sumemos todo lo que podamos sumar. Hay que sumar a los que no apoyaron a Massa en el 2023″, reflexionó un funcionario muy cercano al Gobernador. En el kicillofismo advierten que las PASO pueden ser una buena herramienta para darle lugar a aquellos que estén dispuestos a ser parte de una alianza, pero no se quieran adherir a una candidatura formal de Kicillof.

La reunión que mantuvieron los legisladores y dirigentes bonaerenses de la oposición en Malvinas Argentinas

La postura que tienen el Gobernador y sus armadores posee puntos de coincidencia con algunos de los temas que se hablaron en el encuentro que tuvo lugar la semana pasada en el municipio de Malvinas Argentinas, donde estuvieron el intendente local, Leonardo Nardini, junto a Miguel Pichetto, Emilio Monzó, Carlos Kikuchi, Marcelo Daletto y Luis Vivona.

En el almuerzo que los unió, el sector de dirigentes que empezó a trabajar en un acoplamiento al esquema peronista manifestó sus intenciones de complementar el armado con la idea de generar un acercamiento con expresiones de centro y así amplificar la base electoral. “Hay que arrancar ahora. Hay que generar confianza y establecer los puntos de acuerdo este año, porque si se quiere hacer a último momento, no se va a poder”, le planteó a Infobae uno de los presentes en la reunión.

La intención clara que hay en el peronismo es que ese grupo exprese en una coalición la centro derecha moderada, que fue parte de la base de Cambiemos, pero que se alejó del camino que siguió el PRO, principal partido de esa coalición, cuando se convirtió en un aliado permanente del gobierno de Javier Milei. Lo que viene requiere de apertura y generosidad. Dos ideas que quedaron bien claras en la reunión.

La relación con CFK que atormenta al PJ Bonaerense

El vínculo político entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner da vueltas por la órbita opositora. Aparece y desaparece en forma constante. Porque, según creen muchos dirigentes (bonaerenses y del interior del país), la estabilidad del peronismo del la provincia de Buenos Aires es determinante para consolidar un armado opositor nacional para el año que viene.

Tal como reveló Infobae este fin de semana, en el cristinismo esperan que el Gobernador visite a la ex presidenta en el domicilio donde cumple con su prisión domiliciaria y que busque un acuerdo que derive en la estabilización de un plan de acción político que incluya a todo el kirchnerismo. Cerca de CFK creen que la interna bonaerense la comenzó Kicillof y que es él el que debe terminarla.

La relación entre Kicillof y CFK está rota y congelada

En el kicillofismo la mirada es diferente y la percepción sobre cómo fue el conflicto, también. “El diálogo lo cortaron ellos, nosotros hemos demostrado, una y otra vez, que no somos el problema. Lo que quieren es la sumisión de Axel a la conducción de Máximo”, sentenciaron en el entorno más próximo del Gobernador, donde hace tiempo que dan por quebrada la relación con el líder de La Cámpora y su agrupación política.

Kicillof trabaja por su lado en un armado nacional sostenido e impulsado por el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). No tiene en sus planes ver a Cristina Kirchner en el corto plazo. Interpreta que no habrá demasiados cambios respecto a la última vez que la vio, el 1 de octubre del año pasado, en San José 1111. Aquella conversación fue menos amena de lo que trascendió.

“Si lo que esperan es que Axel vaya de rodillas a decirle a CFK que acepta cualquier cosa, eso no va a pasar, porque sería, en ese preciso instante, un cadáver político”, fue la cruda sentencia que salió de una de las oficinas más importantes de la gobernación, respecto a la posibilidad de una nueva visita y la aceptación de las exigencias de la ex presidenta.

En el kicillofismo aseguran que el último quiebre con la líder peronista se produjo en una conversación donde el Gobernador le dijo que no iba a aceptar la conducción política de Máximo Kirchner que, según explican, le querían imponer. “Lo que necesitan es un Axel débil y raquítico”, aseguró un funcionario de estrecha confianza del Gobernador. La definición marca con claridad el estado de la relación política detonada que existe entre las dos partes.

En el círculo de confianza de Kicillof aseguran con las críticas de La Cámpora son “la mejor campaña” que le pueden hacer, ya que marcan las diferencias que existen desde hace tiempo y que, a la luz de los hechos, no se saldaron. “No podemos perder el tiempo”, sostienen en La Plata, respecto a los interminables capítulos de la interna bonaerense, La desconfianza estandarizada es la principal muestra de que las heridas de esa relación poli son profundas y dolorosas.